Coaching Ruth: Consejos para dejar de procrastinar

Una palabra que contenga tres erres ya de por sí es complicada de pronunciar, cuanto menos conocer bien su significado ¿verdad?. Pues sepáis bien su definición o no os puedo decir que todos hemos procrastinado alguna vez. Sí, me la juego. Yo creo que todo el mundo lo hemos hecho en alguna ocasión y sino es así por favor escribirme y contarme vuestro caso porque os aseguro que no es ni mucho menos lo común.

¿Queréis que os defina lo que es la procrastinación sin recurrir a la Wikipedia? ¿Una definición así más coloquial? Ahí voy: “Dejar para mañana lo que puedes hacer hoy” (frase mítica de Benjamin Franklin) ¿A que ahora entendéis porque digo que todos lo hemos hecho en alguna ocasión? Quizá no pero por favor insisto en que me contéis vuestro caso porque cuesta creer que, en algún momento de vuestra vida personal, laboral, familiar… no hayáis recurrido a dicha acción.

Y es que, cuando retrasamos de forma voluntaria tareas necesarias, obligatorias incluso, hasta el ultimísimo momento, podemos causarnos un gran desgaste emocional, una gran carga de estrés que nos impide vivir de forma saludable nuestra cotidianeidad, nuestras relaciones sociales , nuestra vida laboral, familiar… y hasta que no lo finalizamos parece que no nos quedamos en paz.

Entonces, ¿por qué procrastinamos?

La procrastinación es esa sensación incómoda que te hace esperar hasta el último momento para hacer aquello que “tenías que hacer”. La tecnología (tablets, youtube, redes sociales, whatsApp… ), esa película que tenía ganas de ver, mi amiga que “se empeña en tomar un café hoy”, ¿y si prepara una cena chula? En fin, hay tantas excusas para no ponernos a hacer aquello que seguimos aplazando y que cada día empieza a ser más urgente, que sólo cuando ya no se puede posponer más tomamos la decisión de empezar a hacerlo.

Voy a intentar explicaros lo más claro posible lo que ocurre en nuestro cerebro cuando procrastinamos. El sistema límbico (la parte de nuestro cerebro encargada del placer) lucha contra la corteza prefrontal del mismo, encargada de planificar y ejercitar las cosas. Cuando el primero consigue el primer puesto siempre vamos a elegir realizar una tarea placentera a corto plazo frente a algo que nos motiva menos realizar o que el placer llega a largo plazo.

Si esto sucede a menudo nuestro cerebro se acostumbrará a la procrastinación ya que liberará continuamente una hormona llamada dopamina que se encarga de producirnos placer, por eso y ahí va mi primer consejo :

  1. Sé consciente del momento en que decides procrastinar. De esta forma eres tú y no tu sistema límbico el que decide ese momento como algo excepcional y no cotidiano.
  2. Ponte plazos. Divide tu jornada laboral, personal, familiar … en distintos momentos que los expertos llaman cronogramas. Te ayudará saber lo que tienes que hacer de las 9,30 a las 10,30 hrs ;si intercalas momentos más placenteros con otros que lo son algo menos conseguirás no sólo mejores resultados sino llegar a tu objetivo sin tanto desgaste emocional.
  3. Guarda el móvil por favor. Ahí van todas las redes sociales, WhatsApp… Todo lo que te lleva a procrastinar. Ponte un límite de tiempo y vuelve a cogerlo a una determinada hora pero hasta entonces déjalo en silencio y guárdalo.
  4. Obtén recompensas. Claro que sí, después de un día en el que has conseguido empezar, avanzar e incluso terminar una tarea que llevabas tiempo aplazando, debes obtener un beneficio a cambio. Busca lo que más te motive o te apetezca hacer después de realizar un trabajo o una tarea no especialmente deseada. ¿Cine, tapeo, cenita chula en casa…? Encárgate de planificarlo tú, eso será motivo más que suficiente para disfrutarlo el doble y pensar en ello mientras llega el momento.

Recuerda “No dejes para el lunes lo que puedes hacer hoy”, sólo así podrás disfrutar de tu momento actual.

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