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Los jugadores del Lega, celebrando la permanencia en Primera.

Año uno blanquiazul en Primera: objetivo cumplido

Ochenta y ocho años de historia dan para mucho, pero son sus páginas más recientes las que están escritas en oro para el C.D. Leganés. Y mucha culpa de la fórmula de éxito en la que se ha convertido este humilde club la tiene Asier Garitano, a pesar de no ser muy amigo de los focos del protagonismo. A base de trabajo diario, ha pasado de ser un mero entrenador de Segunda División B, a instaurar eso que muchos llaman el ‘Garitanismo’ en Primera.

Durante esa trayectoria de duro ascenso, el de Bergara siempre ha estado presente en las alegrías y en la adversidad. Quien iba a decir que pudiera ser capaz de coger las riendas de este equipo en segunda B y llevarlo ese año a segunda, y en tan sólo dos temporadas en la división de plata, elevar al Lega a la élite del fútbol nacional: LaLiga Santander.

Y ahí no acaba la cosa. Sin saber lo que era esto de primera división, sin saber lo que era pisar estadios de la índole de Mestalla, Vicente Calderón, Bernabéu, Camp Nou, y otros muchos, el equipo ha conseguido permanecer en primera división siendo el año de su debut. Gracias a una dirección ejemplar, un cuerpo técnico sensacional y a unos jugadores que se dejaron el alma en los 38 partidos disputados esta campaña. Unos jugadores que siempre serán eternos en la ciudad de Leganés.

Arranque soñado

Si algo puede decir el Lega de su debut en Primera son dos cosas: que le tocó un calendario más que complicado el primer tercio de liga y que no pudo soñar un mejor arranque en los primeros encuentros. Los pepineros tuvieron la difícil papeleta de estrenarse después de 88 años ante un equipo experimentado como el Celta de Vigo, y además, fuera de casa. El equipo hizo lo que parecía imposible y se llevó los tres puntos con un tanto de Víctor Díaz. El lateral andaluz podrá presumir siempre de ser el primer goleador de la historia del Lega en Primera.

En la segunda jornada, visitó Butarque uno de los ‘cocos’ de la competición, ni más ni menos que el subcampeón de Europa: el Atlético de Madrid. Los pepineros aguantaron estoicamente, con paradas estelares de Serantes incluidas, y sacaron un valioso punto tras empatar a cero. Tras estas dos jornadas, el Lega ya era el equipo de moda de la liga: primer debutante invicto tras dos partidos y sin encajar un sólo gol en la historia de la competición.

En los partidos venideros, el Leganés ofreció una versión más terrenal y llegaron los primeros tropiezos ante los grandes de esta liga. Nada se pudo rascar ante Barcelona, Valencia, Sevilla, Real Madrid y Real Sociedad. En los duelos ante sus rivales directos, luces y sombras: derrota en Gijón ante el Sporting (2-1), victoria en A Coruña ante el Dépor (1-2), triunfo en Granada (0-1) y derrota dolorosa por 4-0 en La Rosaleda ante el Málaga. Había que seguir remando.

La plaga de lesiones

Cuando el Lega gozaba de una situación tranquila en la tabla, aparecieron los primeros contratiempos serios del curso en forma de lesiones. La primera victoria del Lega como local en su historia de Primera llego ante Osasuna (2-0), pero no pudo ser más agridulce. Tres de los jugadores más en forma de la plantilla se lesionaron y uno de ellos dijo adiós a la temporada. Rober Ibáñez, que se despidió de la afición pepinera no sólo con un doblete ante los navarros sino también con una rotura de los ligamentos de su rodilla. Szymanowski y Diego Rico también sufrieron lesiones que les apartaron varios meses de la competición.

Los más supersticiosos dirán que la siguiente jornada, la número 13, fue la gota que colmó el vaso. Sin duda alguna, terminó de marcar un antes y un después en la temporada del equipo. Jon Ander Serantes, guardameta y buque insignia del equipo hasta ese momento, también decía adiós a la temporada tras lesionarse gravemente de la rodilla ante el Espanyol. El percance también vino acompañado de una dolorosa derrota ante los pericos por 3-0.

A pesar de la adversidad, el equipo se repuso para arrancar una gira de tres partidos sin perder ante Villarreal, Las Palmas y Eibar. Por contra, la falta de gol era una constante en los partidos pepineros, quien acusaron esa carencia en los tres últimos choques de primera vuelta para sumar dos discretos empates (Athletic Club y Alavés) y una derrota ante un rival directo como el Betis (2-0).

Oleada de fichajes

El equipo seguía bajo mínimos por las cuantiosas bajas sufridas en las mencionadas jornadas. Hacía falta un cambio de rumbo y desde los despachos, se consiguieron incorporaciones importantes en tiempo récord que insuflaron un aire renovado a la plantilla. Las caras nuevas que se ganaron un puesto en el once, y a la postre decisivos para la consecución de la permanencia, fueron: Tito, Siovas, Erik Morán, Bueno, El Zhar y Samu García.

Todos ellos aportaron su granito de arena en diferentes ocasiones para lograr el objetivo. Aunque la maquinaria tardó en engrasarse y el inicio de segunda vuelta del ‘nuevo Leganés’ fue un calvario de resultados. Cuatro derrotas consecutivas ante Celta, Atlético de Madrid, Sporting y Barcelona. Pero en la jornada 24, el Dépor, que ha sido la víctima favorita del Lega esta temporada, llegó a Butarque como balón de oxígeno para reanimar la delicada situación pepinera. Paliza por 4-0 y el descenso un poquito más lejos.

Fiesta de ‘Primera’ en San Mamés

En el tramo más decisivo de la temporada, el Lega no pudo cambiar la dinámica que arrastró de la primera vuelta ante los grandes. Empates ante Sevilla y Real Sociedad, y derrotas ante Valencia (que también eliminó al Lega de la Copa), Real Madrid y Villarreal. Esta última muy injusta, ya que los amarillos se llevaron los 3 puntos con un gol de Bakambu con la mano. Ante los rivales directos, donde todo se iba a decidir por el descenso, luces y sombras: victoria ante el Granada, empate ante el Málaga y derrota ante Osasuna.

Las últimas cinco jornadas, en las que el Lega gozaba de un colchón de unos 5 puntos sobre el descenso, fueron de infarto. Los tropiezos del Sporting fueron más que rentabilizados con dos victorias balsámicas ante Las Palmas (3-0) y Betis (4-0). En una mera anécdota quedó la derrota ante el Eibar, ya que ante otro conjunto vasco, los blanquiazules cerraron la permanencia.

Fue en San Mamés, escenario bonito donde los haya y más especial aun por la amistad que une a estos dos clubes. Los leones, jugándose la clasificación a Europa League pusieron el corazón de la afición pepinera en un puño cuando Aduriz puso el 1-0 y mantuvo por delante a los suyos durante todo el choque. Pero tuvo que ser él, el pichichi blanquiazul esta campaña, quien pusiera el broche de oro a una salvación histórica. Alexander Szymanowski, de un cabezazo mandó el cuero al fondo de la red, y también a segunda división al Sporting de Gijón. Felicidad desbordada en los 500 aficionados pepineros desplazados al estadio, en cuerpo técnico y jugadores, que lucieron orgullosos unas camisetas preparadas para la ocasión con aquello de: “misión cumplida”.

La fiesta en Butarque culminó en la última jornada con un golazo de David Timor, sumando un nuevo punto ante el Alavés y cerrando una temporada para el recuerdo de grandes y pequeños, en donde el equipo nunca pisó los puestos de descenso. La celebración postemporada, sobre el mismo césped, tranquila y sin demasiadas estridencias (al más puro estilo Garitano), terminó de sacar las últimas 11.000 sonrisas de los aficionados que llenaron Butarque un partido más.

La próxima temporada, más y mejor, esperemos, para un club que empieza a labrarse una bonita historia dentro de su pequeña grandeza. Por seguir creciendo, por seguir cumpliendo objetivos, por llenarnos cada año de ilusión… por esto y por mucho más, siempre seremos el Lega.

 

 

 

 

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