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Juan Echanove en Sueños de Queevedo

Juan Echanove: “Queevedo es uno de mis autores de cabecera”

Un Queevedo roto, en las últimas horas de su vida, repasa una de sus primeras obras literarias, Sueños. Con esta premisa, José Luis Collado y Gerardo Vera traen al poeta español al teatro con Juan Echanove a la cabeza. Una obra exigente que supone una delicioso viaje para actores y público. La obra llega al teatro José Monleón el 19 de enero a las 20h en Leganés.

¿Qué es Sueños?

Es una de las primeras obras que escribe Queevedo. Es un viaje al infierno donde él sitúa la decadencia del Barroco que él vive. Sobre todo, a aquellas personas que él piensa que son merecedoras de ese infierno. Al ser la primera creo que tiene relación de alguna manera con el infierno de Dante, esos estamentos que se sobreponen donde vemos lo peor de los pecados capitales. Todo eso situado en comportamientos humanos.

Luego, el montaje tiene dos patas más. Una descripción y evocación de lo que es ese reinado de Felipe III y Felipe IV donde la Inquisición campa a sus anchas con el castigo a los sueños y la libertad de expresión. Eso nos hace entender la época tan corrupta en la que vivía Queevedo. Y la tercera pata es la biografía del propia personaje, situada en los últimos momentos de su vida después de haber sufrido todas las penalidades, donde él evoca ese viaje en una relectura de los Sueños.

Al estar enfocado en los últimos momentos de su vida, el personaje pasa mucho tiempo en el extremo… 

Desde luego. El personaje arranca en un estado de delirio brutal, son sus últimos momentos de vida. Todo ese proceso mental que él desarrolla que son los propios Sueños, son los que le llevan a morir. Me paso las dos horas de la obra agonizando pero hay unos viajes de ida y vuelta a esa agonía que le ponen en relación con el amor, el enfrentamiento al poder, la poesía más bella. De alguna manera tienes que estar saliendo y entrando de este estado. Es un trabajo muy intenso. Pero esto provoca que el momento final sea de gran liberación. De hecho, cada vez que voy al camerino solo pienso en la suerte que he tenido de poder interpretar a este personaje.

En relación con la primera pata que comentabas, ¿hay algún paralelismo en la obra con la situación actual?

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No, no hay ninguna opinión nuestra en el texto. José Luis Collado y Gerardo Vera, los responsables del texto, nunca han querido utilizar la realidad de Queevedo para acercarlo a hoy en día pero es palpable. Entonces eso te hace pensar que o bien era un visionario y que como un gran príncipe del pensamiento pudiera haber imaginado una sociedad futura; o que somos nosotros los que retrocedemos a pasos agigantados a esa decadencia del Barroco.

Se dice que la historia es cíclica…

Puede ser. Lo que ya denunciaba Queevedo es algo que denuncian hoy en día muchas voces. Es inevitable hacer paralelismos con lo que narra en la obra porque lo son, hay verdaderos espejos. Pero más allá de que la obra pueda ser un acto de denuncia, que lo es, no nos podemos olvidar que Queevedo no solo es eso. Es uno de los poetas del Siglo de Oro que mejor expresa el amor y las emociones del alma más limpias. Queevedo en lengua castellana y Shakespeare en lengua inglesa son los poetas del amor más importantes de aquella época.

Aunque siempre han trascendido las obras amorosas, lo que más escribió fueron críticas a la actualidad.

Exacto. Dentro de su obra él señala que era el escritor del que más se hablaba y que menos se leía. La gente se quedaba en esa superficie de la sátira.

¿Cómo ha sido la adaptación de esta obra, compuesta de fragmentos inconexos entre sí?

En esto Gerardo Vera, que es uno de los mejores directores a nivel europeo, y José Luis Collado, que ya se ha confirmado como uno de los mejores dramaturgos adaptadores, han hecho un gran trabajo. Fue complicadísimo. Les llevó incluso a enfermar porque realmente era un trabajo difícil. Pero mientras eso ocurría yo ni les llamaba para preguntar qué tal porque estaba seguro de que iba a salir bien.

¿Cómo te llegó este proyecto?

Gerardo Vera me lo ofreció. Él tenía una necesidad de llevar un montaje de gran verdad en el escenario, y el primero en notarla fue él sufriéndola en la adaptación. En cuanto me lo dijo no lo dudé, ya que desde que tengo uso de razón Queevedo siempre ha sido un autor mío de cabecera. Y es algo que me ha ayudado mucho a la hora de hacer el personaje. Sí que es verdad que en cada frase y cada escena a mi me ponía en relación con muchas cosas que yo había leído antes. No necesitaba un gran trabajo para ser fiel a Queevedo, ya lo tenía en mi ADN.

¿Qué significa para ti interpretar a uno de tus autores de cabecera?

Está suponiendo un viaje físico y mental verdaderamente alucinante. Es una suerte que todos nos pusiéramos de acuerdo en acometer este montaje porque no es una obra de teatro. Es una obra literaria compleja pero que al llevarla a la escena acerca el texto de forma, creo yo, mejor que leyéndola.

Sueños con Juan Echanove Como productor del espectáculo, ¿cómo está siendo la gira?

No es fácil, a veces montar esta gira te deja días sin dormir pero afortunadamente no estamos encontrando ninguna dificultad. Creo que hemos hecho una producción tan limpia que allá por donde vamos los espectadores reciben este espectáculo como una maravilla.

 

Está teniendo muy buena acogida, de hecho.

Así es. En todas las funciones que hemos hecho hemos terminado con buen sabor de boca. Porque no solo estoy yo en el escenario, hay 9 actores más, buenísimos, que se dejan la piel en el escenario y trabajan a un nivel de intensidad como yo o más. Mañana tanto yo como todo el equipo vamos a Leganés dispuestos a dar lo mejor que tengamos.

Y para terminar, ¿en qué otros proyectos te vamos a poder ver en 2018?

Hasta abril seguiremos con la gira de Queevedo. Luego llevaré a cabo una serie de televisión de la que no puedo decir con quién ni nada pero que será muy interesante. Y a finales de año empezaremos a ensayar el tercer montaje junto con Gerardo de Rojo, de John Logan. Un autor anglosajón enormemente premiado y reconocido. Será la última de la trilogía en la que hemos querido hacer un mapamundi de la dramaturgia que engloba desde lo más clásico a lo más contemporáneo.

La obra representa la visión del último periodo creativo de Mark Rothko, un duelo a muerte con su joven ayudante que intenta insuflarle la verdad del arte y el compromiso con un vano resultado. Es una función que me tiene totalmente enamorado.

Mucha suerte con todos tus proyectos. Por ahora, te veremos mañana en el teatro José Monleón con la obra Sueños a las 20h. 

Gracias. Allí nos veremos.

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