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Fútbol: El CD Leganés pierde contra Éibar sin tiempo para homenajes

FÚTBOL. PRIMERA DIVISIÓN. JORNADA 23. El Club Deportivo Leganés deja escapar un punto en el último minuto y pierde en su compromiso liguero contra SD Éibar. El partido en Butarque fue insípido de costado a costado hasta un gol de Ramis de cabeza tras un córner donde el Lega echó de menos a Siovas, que fue expulsado.

En Leganés todo se convierte en arte. Arte es colocar en tribuna la publicación La previa pepinera, lanzando la revista al asiento como un verdadero croupier en un casino. Arte es poner Thunderstruck para anunciar las alineaciones. Es la alegría de las ayudantes de campo acomodando a los invitados en la grada.

La perfecta conjunción entre todos los que hacen esto posible han llevado a Leganés a la cima. Una cima sin bandera, porque el billete hacia la historia no ha caducado aún. Certificar que esto no ha acabado y hacer que la magia se haga sólida, un proyecto firme, pasa por rematar la faena liguera y salir en mayo por la puerta grande.

Era una tarde agradable, lo mejor que se puede pedir dentro del gélido clima capitolino. A la llegada al estadio ya se olía la variedad de bocatas que se pueden adquirir en los puestos de venta. Luis Ángel Duque dijo al término del partido en el Pizjuán que agradecía su labor a “todos los del anonimato le engrandecen cada día más, con su humanidad. Eso es lo que hace grande a Leganés.

La grada agradeció el esfuerzo

Con gran ovación comenzó el encuentro, jugando la pelota con velocidad el equipo vasco. Más lubricada parecía la maquinaria armera en los primeros compases de partido, aunque la rocosa defensa blanquiazul es difícil de romper en cualquier circunstancia. Fue calentando el Lega y tentó la portería rival en un par de ocasiones.

Se fue haciendo con la posesión el conjunto local, que tenía el esférico en una posición sin demasiado riesgo, sin llegar a materializar la primera ocasión del encuentro. El partido estaba congelado para ambos equipos, bien posicionados y sin conceder demasiados errores. Se notaba la ausencia de jugadores eléctricos arriba, como Amrabat o Eraso, capaces de dar una chispa y hacer fuego.

Lo más parecido a una jugada de peligro no llegó hasta el minuto 32, cuando a Pires le faltaron solo unos metros para alcanzar un balón salido de una carambola en la frontal del área rival. Tres minutos después, un cabezazo de Charles se marchó cerca del palo izquierdo del ‘Pichu’ Cuéllar.

Partido insulso de principio a fin

Sin minutos de añadido se marchaban los jugadores tras una soporífera primera parte en la que ninguno se vio en peligro. Olor a empate a la entrada en vestuarios. Como el reparto de puntos no era opción para nadie, los técnicos comenzaron a mover ficha. Amrabat entró en lugar de Naranjo al comienzo de la segunda mitad. No tardó mucho en notarse el cambio.

También avisó el Éibar con un centro que casi toca Kike, que solo tenía que empujarla hacia la red. Acto seguido, Charles pudo adelantar a los suyos con una volea demasiado blanda que detiene Cuéllar en dos tiempos. Llegó la primera del Lega de las botas de Raúl García, que se quedó inmóvil ante el centro de Amrabat. Buena jugada combinativa del equipo, que mostraba mejor imagen desde la entrada del marroquí.

A tan solo diez minutos del comienzo del segundo acto entró en escena El Zhar en lugar de Omar Ramos, que no tuvo su mejor partido. Profundidad y desborde en las bandas para subir una marcha al encuentro.

Caro pudo costarle al ‘Pichu’ su error al despejar un balón, pero detuvo el disparo armero cuando la jugada estaba ya, además, invalidada por fuera de juego. Quedando veinte minutos entró Eraso por Brasanac para apurar las opciones de generar algo de peligro. Seguía llegando el Éibar, pero el Leganés se iba pareciendo poco a poco más a un bloque, un equipo capaz de combinar para llegar a portería contraria.

Un “golpe de altura”

Complicado se puso el partido para el equipo de Asier Garitano con la expulsión de Siovas por doble amarilla a falta de poco menos de diez minutos, que obligó al equipo a reestructurarse para mantener, al menos, un punto. Jarra de agua fría para el equipo cuando mejor estaba sobre el césped.

Con el paso de los minutos el empate se veía más claro, pero hasta que no te llaman para cenar, no te llevas el balón a casa. Cuatro de añadido y última jugada del partido. El Éibar bota un córner que remata Ramis de cabeza para dar el golpe a Butarque. En medio del silencio, la celebración de un conjunto que dormirá en Europa. La otra cara de la moneda, un Leganés que no mereció ganar, pero que quedaba contento con un empate.

El objetivo es la permanencia

Sin embargo, los dos equipos marcan una misma trayectoria que se rige por la norma de los cuarenta puntos. “En esta liga estamos equipos como el Lega, nosotros, el Girona… Y el objetivo es la permanencia. Si quitas los dos primeros, los demás estamos arriba o abajo dependiendo del año que hagamos. Nosotros hemos levantado cabeza y ahora estamos ahí. Nosotros no estamos salvados aún. Si nos salvamos diez jornadas antes disfrutaremos y pensaremos en otras cosas”, afirmaba José Luis Mendilíbar en rueda de prensa.

Nos va a tocar sufrir

Al otro lado, Garitano quita hierro al asunto para no caer en tremendismos. “Esto es lo normal. La pena es que teníamos un punto pero no es nada extraño. Los rivales a los que nos hemos enfrentados son muy buenos, pero hay que olvidarse de esos partidos. Que no se nos olvide quiénes somos, nos va a tocar sufrir pero estamos haciendo las cosas bien porque tenemos 29 puntos. Ahora vamos a preparar el siguiente partido”, decía el de Vergara para los medios.

Amarga derrota que alarga un poco más la segunda parte de temporada al Leganés, que viaja a Girona la semana que viene antes de recuperar su partido atrasado contra el Real Madrid.

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