Trinidad Simón cuestiona la maternidad en La Libre de Barrio

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Trinidad Simón Macías estuvo presentando su libro “Las madres. Huellas de la memoria” en La Libre de Barrio, Leganés.

Trinidad Simón es psicóloga clínica y psicoanalista. Ha venido a La Libre de Barrio a presentar su ensayo sobre la maternidad y los efectos en los hijos y las hijas. En su libro, explora tres generaciones y tres puntos de vista: la frase escuchada, lo recogido en consulta y la relación de las mujeres como madres en la literatura a lo largo de la historia: podemos encontrar un sinfín de referencias a Goethe, Simone de Beauvoir, Leopoldo Alas Clarín hasta Kierkegaard, sin faltar, por supuesto, Sigmund Freud. Ha recopilado así discursos de madres de la propia clínica, o en diversos espacios públicos y privados, así como algunos de los propios hijos respecto a sus madres. Ante todo, representa en su libro las típicas dudas que pueden surgir de ser madre.

Estructura de este modo un discurso que, Luis González -poeta y autor de dos libros de haikus y miembro de la asociación La Libre de Barrio- que presenta el acto en esta ocasión, encuentra poético, además de “crítico con los estándares establecidos y complejo”.  Es por ello, que esta presentación está cargada de polémica. 

Deconstruye la idea de ser madre, que actualmente se define en la ley de reproducción asistida del 2006, como “la que da a luz y que siempre es cierta, que actualmente no puede ser sostenido. Una madre da a luz, pero no se es madre por dar a luz.” Ser madre es algo que viene dado por la sensibilidad corporal, que sociológicamente requiere de otras condiciones que no sólo implican el parir. Pero, sobretodo establece una condición fundamental que es psíquica: el tener, mentalmente, un lugar de acogida: “este es para mí uno de los ejes del libro, además de la literatura y la poesía”. Este lugar de acogida es algo que se tiene o no. En todo caso, la cuestión –insiste- no se trata de ser culpable, “la cuestión es ser responsable”.

En esta responsabilidad, Trinidad Simón pone el foco en las madres, que “independientemente del sexo”, son las que procuran construir la memoria, transmisoras de la lengua, las palabras y la afectividad, pero “han de estar advertidas, que en ese lugar de acogida que se ha de tener, un hijo tiene que tener un padre” que no tiene por qué darse “en las condiciones más ideales”. Implica otro lugar diferente al de acogida y que es independiente de ser madre. He aquí uno de los puntos más controvertidos de su presentación: “desde el punto de vista clínico –que es el mío- si no hay padre, no hay transmisión de padre, ese otro lugar separado y diferente de la madre, las consecuencias psíquicas del hijo o la hija van a ser serias. Afortunadamente la cultura (…) habla de padre; y precisamente porque habla, puede haber padre a pesar de las intenciones de la madre de negar que existe padre”. 

Es en este concepto metafórico de lo que se supone ser madre o se supone ser padre, cuando la sala empieza a perderse. Trinidad aclara: “Una madre que está atravesada por el lenguaje, aunque ella no esté siendo consciente de ello, puede estar transmitiendo un lugar diferente de ella que puede hacer de padre para esta criatura.”. Además, “un hombre puede ser madre a condición –no solo de esta cosa de acogida- de que sin saberlo sea devorador. La madre es per sé, devoradora. Toda experiencia de hijo lo puede decir. Quizás desde el propio lugar de madre, una mujer que es madre devora a su hijo y las consecuencias son muy importantes”.

Esta devoración la establece como algo fundamental de la madre, que sólo puede salvarse con la noción de ‘la falta’: “la falta tiene que ver con que el ser humano es un ser incompleto. Una madre que sabe que tiene falta puede transmitir a su hijo algo que no es la devoración. Yo lo suelo decir de una forma un poco sonora: la madre ha de castrarse”, siendo la castración el poder aceptar que somos incompletos. La madre que transmite falta, que sabe que la tiene, “está en las mejores condiciones de que ese hijo o hija tenga una vida soportable, porque la vida tiene que ser soportable, no lo digo yo, lo decía ya Freud”. 

La controversia viene dada de todas las carencias y faltas, pero también insiste en que en su libro habla del amor de madre, pero que éste “es un tópico, el amor incondicional de la madre es el más condicionado de todos los amores; la madre ama, pero todos son condiciones, aunque no lo sepa: la condición es que el niño sea lo que la madre quiere que sea”. En definitiva, Trinidad Simón propone un discurso cargado de polémica, que busca encontrar los efectos en los hijos por parte de sus progenitoras, y que desarrolla la complejidad de la maternidad.

1 COMENTARIO

  1. Buenas tardes, Sra. Elisa Reyes, doy Trinidad Simón Macías, la autora del libro y de la presentación por usted referenciada.
    Darle en primer lugar las gracias.
    Y, a continuación comentarle que algunas de sus afirmaciones a mi atribuidas, lo que dije son directamentelo contrario de lo que usted escribe: «generalmente triunfa la devoración», pues lo que dije es : generalmente triunfa la falta. Hay bastantes más enunciados tomados erróneamente, podría haber hablado conmigo, incluso puede hacerlo en cualquier momento, y le aclaro lo que no fue bien recogido. Comprendo que el tema remueve o suficiente como para provocar más de un traspiés cognitivo.
    Dándole de nuevo las gracias, quedo a su disposición.
    Un saludo
    Trinidad Simón Macías

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