La agonía tras el coronavirus: 20 días sin conocer el paradero de su padre fallecido

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Tras 21 días, Juani sigue sin conocer el paradero de su padre, fallecido por coronavirus en Leganés, añadiendo agonía a la pérdida. 

Son muchos los casos que desconocen dónde se encuentran los restos de su familiar fallecido tras haber recibido la terrible noticia. Esto es lo que le ha ocurrido la familia de un residente de Domus Vi en Leganés tras conocer su fallecimiento el pasado 29 de marzo, tras tres días con fiebre leve en la residencia. Sin un diagnóstico claro por la negativa a hacerle un test ni un traslado al hospital, el fallecimiento se ha declarado como sospechoso de COVID19, lo que obliga a incinerarle. Y aquí comenzó su calvario.

Después de ser declarado su fallecimiento Juani se puso en contacto con la aseguradora que no le contestó hasta las 4 de la mañana. En la llamada se le confirmó que tenía que ser incinerado: «yo quería enterrar a mi padre pero me dijeron que no porque podría ser coronavirus». Para ello, había que trasladar el cuerpo para ser incinerado, algo que ha tardado más de veinte días.

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Tanto la aseguradora como la empresa funeraria responsable de sus restos han desconocido exactamente dónde se encontraba el fallecido ni cuándo le podrán llegar a incinerar. «Tan pronto estaba en Parla, como en Móstoles o Villaverde», algo que tenía que averiguar ella misma llamando a cada centro de Albia, la funeraria de la aseguradora San Lucía. «Después de infinitas llamadas, en las que se limitan a decirle que toman nota y pasarán el recado, el día 6 de abril le indican que el día 8 sale para Córdoba«. ¿Por qué a Córdoba? Porque en Madrid las funerarias y centros de incineración estaban saturados en los inicios del mes de abril.

A lo largo de las semanas informaciones provenientes de la aseguradora Santa Lucía y su funeraria, Albia, volvieron a ser confusas llegando el día 13 a asegurar que se encontraba el Parla, que será trasladado a Córdoba al día siguiente y que «la llamarán para recoger las cenizas». «Me estaban mintiendo, mi padre no estaba ahí. Lo único que quiero es darle sepultura, coger las cenizas y que descanse con mi madre», explica Juani.

Impotencia sumada al dolor

Ante esta situación, ha elevado su denuncia a los medios de comunicación, tras lo cual la funeraria ha vuelto a ponerse en contacto con ella. «Me dicen que esta semana entierro a mi padre», asegura aliviada pero poco convencida. Y es que, teme que sea una nueva mentira y tenga que volver a pasar por este calvario una vez más. Pero no es lo único a lo que tiene miedo. «Cuando todo esto acabe habrá que hablar de números. Temo que, por haber tenido que trasladar a mi padre a Córdoba me cueste más la factura, ¿qué culpa tengo yo de todo lo que he pasado?», se pregunta Juani. 

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Este no es el único caso. La descoordinación entre los servicios funerarios y la falta de espacios ante la catástrofe generada por la pandemia, ha provocado que en muchas ocasiones los familiares reciban noticias contradictorias. Una situación que ha ocurrido en varias ocasiones debido al desbordamiento de muchas funerarias tras sufrir un crecimiento del 67,6% de los fallecimientos habituales; y que añade a las familias más dolor e impotencia, si cabe, a toda esta situación.

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