Leganés vuelve a dar una lección de comunidad. Y no por ninguna campaña institucional ni por un gran gesto político, sino por la fuerza de sus vecinos, peñas, aficionados y voluntarios. El pequeño Uriel, diagnosticado con Distrofia Muscular de Duchenne, necesitaba 34.000 euros para una silla adaptada imprescindible para seguir con su vida. En apenas unas semanas, la ciudad respondió.
La llamada de auxilio llegó a mediados de octubre, cuando la familia pidió colaboración para financiar un dispositivo totalmente fuera del alcance económico de la mayoría. Mientras las administraciones seguían sin ofrecer soluciones rápidas, fueron las peñas del C.D. Leganés, la Grada de Animación Once Leones, la Federación de Peñas y decenas de particulares quienes levantaron el proyecto.
Pulseras solidarias, Gofundme y la Fundación: así se llegó a los 34.000€
Todas ellas respondieron a un llamamiento del C.D. Leganés que se sumó a la campaña amplificando el mensaje y participando en la venta de pulseras solidarias. El resultado: 6.959 euros, recaudados entre las asociaciones y la propia tienda del club. Pero la ola no paró ahí.
Las aportaciones directas a la plataforma Gofundme alcanzaron los 19.580 euros, incluyendo casi 8.000 euros donados solo después de que arrancara la difusión oficial. La solidaridad se disparó gracias a la visibilidad y al trabajo incansable de los voluntarios.
El impulso final llegó desde la Fundación C.D. Leganés, que decidió aportar 10.000 euros para completar la cantidad restante. No solo permitirá comprar la silla, sino también cubrir otros gastos derivados de la enfermedad y cuidados de Uriel.
Leganés, una ciudad que responde cuando se la necesita
Cuando uno de los suyos lo necesita, Leganés se mueve. Y rápido. Este caso vuelve a demostrar que la fuerza social del municipio funciona mejor que muchas estructuras públicas pensadas —en teoría— para proteger a las familias ante situaciones extremas. Una vez más, el tejido vecinal ha hecho lo que debería ser lo normal: llegar a tiempo.
Uriel ya tiene garantizada su nueva silla. Una victoria colectiva en la que cada euro donado, cada pulsera vendida y cada compartido en redes ha contado. Y un recordatorio de que, en Leganés, la solidaridad sigue siendo una de las señas de identidad más fuertes del municipio.
Leganés volvió a cumplir. Y Uriel podrá seguir adelante.



