La huelga universitaria de los días 26 y 27 de noviembre ha dejado una imagen histórica en Madrid y un impacto directo en Leganés, donde el campus de la Universidad Carlos III vivió dos jornadas de paros. Aulas vacías, cancelaciones de clases y bibliotecas cerradas reflejaron un seguimiento masivo de la protesta que, según datos sindicales, superó de media el 70% en toda la región y alcanzó picos de más del 80% en universidades como la URJC, la Complutense, la Autónoma o la propia Carlos III, con fuerte presencia de alumnado del sur madrileño.
La movilización culminó el jueves con una gran manifestación en el centro de Madrid en la que participaron más de 50.000 personas entre estudiantes, profesorado y personal de administración y servicios. La marcha se convirtió en un clamor unánime contra la infrafinanciación crónica de las universidades públicas madrileñas y contra la futura Ley de Enseñanzas Superiores, Universidades y Ciencia (LESUC) impulsada por el Gobierno regional del PP.
Cómo se vivió la huelga en Leganés
En Leganés, donde miles de jóvenes acuden diariamente al campus de la Universidad Carlos III, el conflicto no se percibe como algo lejano. Durante las dos jornadas, la normalidad académica se rompió por completo en muchas facultades: aulas cerradas, prácticas suspendidas y una reducción significativa de servicios, incluidas bibliotecas y atención administrativa.
Las asambleas estudiantiles y concentraciones informativas se repitieron tanto dentro del campus como en los accesos principales, con una participación destacada también del personal docente e investigador (PDI) y el personal de administración y servicios (PAS). Para muchos estudiantes de Leganés y del sur de Madrid, la huelga fue la primera gran movilización universitaria que viven de manera directa.
Qué se reclama: financiación y freno a la ley regional
Los colectivos convocantes sostienen que la raíz del conflicto es la infrafinanciación estructural del sistema universitario público en la Comunidad de Madrid. Las universidades arrastran falta de recursos para contratar profesorado, renovar instalaciones, mantener servicios básicos y sostener la investigación.
El rechazo se centra también en la LESUC, la futura ley regional de universidades. Los sindicatos y organizaciones estudiantiles denuncian que no soluciona ninguno de los problemas actuales y que, por el contrario:
- Refuerza el peso de la financiación privada.
- Incrementa el control político a través de los consejos sociales.
- Debilita la autonomía universitaria.
- Abre la puerta a restricciones del derecho a la protesta en los campus.
- Unidad de la comunidad universitaria
Desde CCOO, uno de los sindicatos convocantes, se subrayó el carácter unitario de la protesta: estudiantes, profesorado y personal de servicios caminaron juntos. El sindicato agradeció la alta participación y destacó que el seguimiento masivo demuestra el hartazgo generalizado que existe en todos los campus madrileños, incluidos los de Leganés.
Próxima cita: el 4 de diciembre en la Asamblea de Madrid
La movilización no termina con la huelga. Los convocantes han anunciado una nueva concentración para el próximo 4 de diciembre ante la Asamblea de Madrid, coincidiendo con el debate de los presupuestos autonómicos.
Reclamarán que las cuentas regionales pongan fin al “estrangulamiento económico” de la universidad pública y exigen una inversión suficiente que permita garantizar un sistema educativo accesible, de calidad y con estabilidad laboral para su personal.







