El Pabellón Europa de Leganés vivió una de esas tardes que explican por qué el deporte local engancha de verdad. Primero fue el turno del Innova-tsn Leganés – Araski y, casi sin respiro, la pista se volcó con el duelo de Superliga Masculina entre el Voleibol Leganés y el Voley San Roque, un partido directo por la zona media de la tabla que terminó dejando a la afición pepinera con una sonrisa imposible de borrar.
No era un encuentro más. Ambos equipos llegaban con necesidades parecidas, buscando afianzar su posición y demostrar que podían aspirar a algo más que la batalla por la permanencia. Y sobre la pista se notó desde el primer segundo.
El primer set fue una auténtica guerra de nervios. Puntos largos, defensas al límite y una igualdad constante que mantuvo al pabellón en tensión durante cada saque. El Leganés supo gestionar mejor los momentos clave y apretó cuando tocaba para cerrar la manga por 25-19, dando el primer golpe ante un San Roque que no tardaría en reaccionar.
El segundo set arrancó con el mismo guion. Intercambio continuo de puntos y máxima igualdad hasta que, según se acercaba el tramo decisivo, los canarios comenzaron a encontrar más espacios en la defensa pepinera. Sus ataques ganaron contundencia y el Leganés empezó a sufrir para cerrar los bloqueos. Aunque los de Álvaro Tejero lograron salvar el primer punto de set, no pudieron repetir la proeza y el 20-25 empató el partido, sembrando dudas por unos minutos.
El tercer parcial fue, probablemente, el más emocionante de la tarde. El Leganés volvió a enchufarse desde la intensidad defensiva y la lucha individual en cada acción. Punto a punto, ninguno de los dos lograba escaparse hasta llegar al 24-24, momento de máxima tensión. Entonces apareció Vanco desde el saque y, tras un tiempo muerto, volvió a clavar un servicio perfecto que permitió a Felipe imponer su bloqueo para cerrar el set por 26-24, levantando a todo el Europa de sus asientos.
Con el marcador a favor, el Leganés salió al cuarto set sabiendo que era su gran oportunidad. Cada bola se jugó como si fuera la última. El San Roque no cedía y buscaba reengancharse al partido con ataques rápidos, pero la defensa pepinera empezó a imponerse. Momentazo incluido cuando Ponzio se estrelló contra la grada auxiliar intentando salvar un balón imposible en una acción que acabó cayendo del lado local para colocar el 17-14.
A partir de ahí, el Voleibol Leganés se sintió cada vez más seguro. El bloqueo funcionó, la lectura ofensiva fue perfecta y los huecos comenzaron a aparecer. El 20-18 allanó el camino y, finalmente, Felipe volvió a aparecer para rematar la victoria con un 25-22 que desató la locura en el Pabellón Europa.
Una victoria sufrida, trabajada y celebrada como merece, que confirma las buenas sensaciones del equipo pepinero en una temporada en la que Leganés quiere seguir soñando.







