Plantón en Zarzaquemada. La Asociación de Vecinos del barrio decidió este martes abandonar la Junta de Distrito como gesto de protesta ante lo que consideran una falta total de participación ciudadana efectiva. Un gesto poco habitual, pero cargado de simbolismo, que vuelve a poner en el foco el funcionamiento real de estos órganos municipales.
La AVV Zarzaquemada llevaba meses advirtiendo de lo mismo: reuniones sin debate real, sin conclusiones claras y sin respuesta a las demandas que, sesión tras sesión, se repiten desde los vecinos. Nada ha cambiado. Y esta vez, han dicho basta abandonando la sesión de este 17 de diciembre.
Antes de levantarse y salir de la sala, su presidenta, Maricarmen Morillas, leyó un comunicado contundente: “Reclamamos el cumplimiento de derechos democráticos y de las normas municipales que obligan a garantizar cauces efectivos de participación”.
Las mismas quejas, pleno tras pleno
En el escrito, la asociación no solo criticó la forma, sino también el fondo. Denunció que las peticiones vecinales se acumulan sin respuesta: refuerzo de la limpieza de la hoja, arreglo de aceras deterioradas, problemas de accesibilidad o la persistente plaga de ratas. Demandas que, según recuerdan, han sido trasladadas reiteradamente tanto por vecinos como por su vocal en la Junta durante toda la legislatura.
El abandono de la AVV dejó la sesión tocada. Y provocó una respuesta inmediata del presidente de la Junta de Distrito, Carlos Delgado (ULEG), primer teniente de alcalde y concejal de Obras, que cargó contra la actitud de la asociación: “La democracia consiste en hablar y escuchar, y la señora Morillas no ha querido quedarse a escuchar”, afirmó, invitando a que “cualquier vecino o entidad que quiera se siente a la mesa”.
Vecinos que no se sienten escuchados
Sin la AVV en la sala, el turno de preguntas confirmó el malestar. Varios asistentes coincidieron en la misma idea: desconexión entre la Junta y el barrio. Se reclamó mejor difusión de las convocatorias; que los acuerdos tengan peso real; y que se informe del estado de las demandas vecinales.
Antonio, vecino del barrio, fue claro: “Tienen mupis, tablones y medios municipales. ¿Por qué no se anuncia mejor?”. La respuesta de la concejala de Comunicación, Almudena Jiménez (PP), aunque abierta a valorarlo, no ayudó a calmar los ánimos: “No me ha llegado ninguna petición a este respecto”, dijo, pese a que se le estaba formulando en ese mismo momento y por varios vecinos.
¿Participación o simple información?
Otra de las críticas más repetidas fue la no vinculación de los acuerdos. Delgado respondió que “ningún vecino puede sustituir la labor de los concejales elegidos” y que, legalmente, las decisiones de la Junta no obligan al Gobierno. Una afirmación que olvidó una cuestión clave: la voluntad de cumplir las peticiones vecinales y solucionar sus reclamaciones está en manos del Gobierno local, esté o no obligado por ley.
El propio presidente llegó a señalar que la Junta no está pensada como espacio de debate vecinal, sino para “dar cuenta” de la gestión municipal. Algo que choca con el propio Reglamento Orgánico Municipal, que define las Juntas de Distrito como órganos destinados a impulsar y desarrollar la participación ciudadana.
Un nuevo reglamento… aún lejos del barrio
La AVV Zarzaquemada, lejos de cerrar puertas, volvió a tender la mano para colaborar en la mejora de estos mecanismos. Coincide, además, con la tramitación de un nuevo Reglamento de Participación Ciudadana, que actualizará el vigente, aprobado en 1991.
Eso sí, este reglamento no se presentará en las Juntas de Distrito. Solo pasará por exposición pública. Una oportunidad más para participar… siempre que los vecinos se enteren y crean que sirve de algo.
En Zarzaquemada, al menos, el mensaje ha quedado claro: sin participación real, no hay confianza. Y esta vez, la protesta no fue con palabras, sino con una silla vacía.
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