La Federación Local de Asociaciones Vecinales de Leganés (FLAV) ha presentado un documento de alegaciones al borrador del nuevo Reglamento de Participación Ciudadana impulsado por el Ayuntamiento de Leganés. No se trata de simples matices: la Federación cuestiona el modelo de participación que propone el Gobierno local (PP y ULEG) y defiende una alternativa propia, con más garantías y menos control político.
De entrada, los representantes vecinales señalan que la propuesta de Nuevo Estatuto que presenta el Ayuntamiento solo consta de 37 artículos en contraste con los 130 artículos, 7 disposiciones adicionales, 3 transitorias, 1 derogatoria y ocho finales de la propuesta vecinal. «Hay que recordar que la propuesta vecinal fue elaborada a partir de las conclusiones alcanzadas en la asamblea de asociaciones vecinales celebrada en las jornadas del pasado 7 de junio de 2025», subrayan.
Un rechazo de fondo al borrador del Ayuntamiento
En sus alegaciones, la FLAV sostiene que el texto municipal reduce la participación a un procedimiento tutelado por el Gobierno, con amplios márgenes de discrecionalidad. Critica el uso reiterado de expresiones como “podrá” o “si lo considera oportuno”, que dejan en manos de la presidencia de los órganos o de la Junta de Gobierno decisiones clave sobre quién participa y en qué condiciones.
Uno de los puntos más controvertidos es el filtro previo de las iniciativas ciudadanas, supeditadas a su compatibilidad con el llamado “plan de mandato”. La Federación subraya que este concepto no es una norma ni una ley, sino las guías del gobierno de turno, lo que permite vetar propuestas vecinales por motivos políticos, incluso cuando cuentan con respaldo social.
El modelo que propone la Federación Vecinal
Frente al planteamiento municipal, la FLAV defiende un modelo basado en una idea central: la participación debe ser un derecho garantizado, no una concesión del Gobierno. Su propuesta reduce la discrecionalidad administrativa y desarrolla con mayor detalle los procedimientos, plazos y efectos de cada mecanismo participativo.
La iniciativa ciudadana ocupa un lugar central. La Federación apuesta por blindar su tramitación: si se cumplen los requisitos y se reúnen las firmas necesarias, la propuesta debe llegar al debate político, sin filtros previos del Ejecutivo local.
Órganos de participación con más peso
Otro eje del modelo vecinal es el refuerzo de los órganos de participación, como el Consejo de Ciudad. A diferencia del borrador municipal —que los concibe como consultivos y presididos por el alcalde—, la Federación plantea espacios con mayor capacidad de iniciativa, seguimiento y control, pensados para influir en las políticas públicas y no solo para legitimar decisiones ya tomadas.
Tampoco están de acuerdo con la distribución en distritos que propone el proyecto de reglamento y proponen revisar el concepto de Juntas de Distrito; ni comparten el concepto de lo que son entidades de utilidad pública que se contiene en el documento del gobierno municipal.
El debate del 2% para participación
Las alegaciones también ponen el foco en el 2% de los ingresos propios destinado a participación ciudadana. Aunque valoran el compromiso, aseguran que es una «escasa cantidad» y advierten de la ambigüedad del concepto y del riesgo de que la promesa se diluya si no se concreta qué ingresos se incluyen y cómo se reparte el dinero.
Dos modelos sobre la mesa
Las alegaciones de la FLAV dibujan un choque claro de modelos. El municipal, según la Federación, administra y filtra la participación desde el poder político. El vecinal apuesta por blindar derechos, limitar la discrecionalidad y reforzar la participación organizada. El debate sigue abierto, pero la confrontación de enfoques ya está sobre la mesa.





