La Federación Local de Asociaciones Vecinales de Leganés ha elevado el tono contra el Gobierno municipal tras una reunión celebrada el pasado 3 de febrero con el alcalde y varios concejales del Ejecutivo PP-ULEG. El mensaje fue directo: los barrios denuncian un deterioro evidente de la limpieza viaria, la recogida de residuos y el mantenimiento de zonas verdes, pese al incremento económico del contrato municipal.
Según trasladaron los colectivos vecinales, la sensación en la calle es clara: se paga más, pero no se limpia mejor. La Federación expuso ante el Gobierno local el abandono de aceras, contenedores y espacios públicos que está generando malestar entre la ciudadanía.
Un nuevo contrato bajo lupa: más dinero y pocas mejoras visibles
Uno de los puntos más críticos de la reunión fue la adjudicación del nuevo contrato de limpieza y residuos, cuyo importe se ha incrementado de forma considerable. Sin embargo, las asociaciones vecinales aseguran que ese aumento no se traduce en mejoras reales en los barrios, donde continúan acumulándose quejas por suciedad y falta de mantenimiento.
La presión vecinal ha obligado al Gobierno local a asumir dos compromisos clave. El primero, crear una comisión de seguimiento específica sobre los servicios públicos para fiscalizar su funcionamiento. El segundo, entregar documentación detallada sobre la gestión del servicio: contratos, recursos humanos y mecánicos, rutas de limpieza e información técnica que permita evaluar si el sistema está funcionando como debería.
Próxima cita en marzo con más servicios en el foco
La reunión no será la última. Ambas partes se han emplazado a un nuevo encuentro a mediados de marzo en el que el Ejecutivo deberá concretar medidas inmediatas para revertir la situación. Además, el debate se ampliará a otros servicios municipales que también generan preocupación vecinal, como el mantenimiento de zonas verdes, la cita previa para atención ciudadana o los servicios sociales.
El movimiento vecinal vuelve así a situar la gestión diaria del Ayuntamiento en el centro del debate político local. Mientras el Gobierno municipal defiende cambios en la organización interna y nuevas contrataciones, los barrios reclaman resultados visibles y transparencia total sobre cómo se está utilizando el dinero público.
La batalla por la limpieza de Leganés, lejos de apagarse, entra ahora en una nueva fase marcada por el seguimiento ciudadano y la presión para que las promesas no se queden en papel mojado.



