César Irache volvió a casa. El internacional español regresó al Pabellón Europa, esta vez como visitante y defendiendo la camiseta del Pamesa Teruel, en una noche cargada de emociones que dividió el corazón del voleibol pepinero.
Consciente del ambiente especial, Máximo Torcello apostó por él desde el inicio. Irache saltó a la pista como titular y recibió la mayor ovación de la noche. El gesto del jugador, sonrisa y aplauso a la grada, resumió el vínculo que mantiene con Leganés, su ciudad, que lleva con orgullo también a la Selección Española.

El Europa presentó una imagen poco habitual, con amplias zonas teñidas de naranja por la afición turolense. Entre ellos, los primeros en animar fueron su familia y amigos, que no quisieron perderse el partido. “Estamos encantados de verle jugar, vamos con él cien por cien”, explicaban a Leganés Activo. Otros, entre risas, lo tenían claro: “Nos gusta el Voleibol Leganés, pero hoy venimos a verle a él”.
En el lado local, el sentimiento fue distinto. Cariño y respeto hacia el jugador pepinero, pero sin olvidar los colores. “Se le quiere mucho, pero hoy vamos con el Lega”, repetían varios aficionados en la grada.
Incluso sus excompañeros reconocían la mezcla de emociones. “Se le echa de menos”, admitían, aunque sin perder el tono competitivo: “Los colores son los colores… y si hay que pitarle para ganar, se le pita”, bromeaban durante el partido.
Una noche especial que demostró que Irache, por muy lejos que se vaya, sigue siendo de Leganés… aunque esta vez tocara sufrirle desde el otro lado de la red.



