Conquense de cuna pero pepinero de corazón, Luna se ha convertido en pieza indispensable de la historia de Leganés. La cultura, el deporte, y más concretamente el tenis de Leganés, no se pueden explicar sin mencionar su nombre. Por eso, el teatro del Centro Cívico Julián Besteiro será rebautizado como Isidoro López Luna.
Para conocer su historia de primera mano, quedamos con él en la AVV Zarzaquemada que él mismo ayudó a fundar. Abrumado y emocionado, nos muestra retales de su vida recogidos en recortes de periódicos locales: recitales de poesía, carreras con el Club Maratonianos, poemas dedicados por la sobrina de Rafael Alberti…

«He conocido a siete alcaldes y con todos he trabajado y he hecho cosas para que Leganés tuviera cultura y deporte», recuerda Luna. Y es que reconoce que siempre se ha sentido más organizador que escritor, aunque también ha cultivado la poesía. “He traído a grandes artistas y hemos hecho muchísimos recitales, aunque no sabría decir cuántos”, explica. Aquellos actos combinaban poesía, música y folclore, buscando llegar a un público amplio. “La poesía suele ser minoritaria, pero él consiguió llenarlo, mezclando espectáculo y cultura”, recuerdan quienes le acompañan en la entrevista.
Impulsor del tenis y la poesía
Uno de los episodios más simbólicos de su trayectoria fue su viaje a Collioure, en Francia, donde recitó en la tumba de Antonio Machado. «Fue muy emocionante recitar frente a su tumba». Allí descubrió cómo una asociación se encarga de mantener siempre flores frescas en el cementerio, una imagen que le marcó profundamente.
Y es que su obsesión ha sido siempre poner en valor la poesía y, sobre todo, aquellos poetas que estuvieron vinculados a la República, lo que le hizo, junto a varios compañeros como su amigo Josman, crear el Colectivo Literario Miguel Hernández en 1983, con el que realizaban recitales en teatros e incluso colegios.

Para poder llevar a cabo estos recitales, el Colectivo fue uno de los grandes impulsores de los centros cívicos. Entre ellos, Luna recuerda el CC José Saramago y el Teatro Egaleo -a cuya inauguración acudió Rafael Alberti- con gran cariño: «peleamos mucho para poder conseguirlos».
En paralelo a su labor cultural, también fue impulsor del tenis en Leganés. En los terrenos donde hoy se ubica Parquesur, comenzó a organizar partidos improvisados con cuerdas y líneas pintadas con cal. “Muchos vecinos aprendieron allí”, recuerda. Aquel impulso acabaría cristalizando en un torneo que hoy lleva su nombre.
El nuevo teatro Isidoro López Luna
A lo largo de su vida ha recibido numerosos premios, aunque reconoce que el mayor reconocimiento ha sido el reciente homenaje de la ciudad, impulsado desde la sociedad civil. “Me vais a hacer de cabo furriel a general”, bromea, visiblemente emocionado. Para él, que una iniciativa así surja de vecinos, con mención especial a Ángel Sánchez y Pepe Ruiz, tiene un importante valor. «Yo esto no lo podré olvidar».

Con casi 96 años, asegura sentirse satisfecho por todo lo conseguido. Aunque ya se ha retirado de la actividad diaria por motivos de salud, mantiene la memoria intacta y sigue recitando de memoria versos de Lorca o Miguel Hernández.
“La cabeza está perfecta, y eso es lo importante”, afirma. Y nos deja una promesa: «Haremos algo grande, organizaremos algo bonito de poesía» y será en el nuevo teatro Isidoro López Luna.




