El C.D. Leganés volvió a sonreír en el Estadio Ontime Butarque. Y lo hizo a lo grande. Goleada, reacción y un equipo que volvió a reconocerse tras semanas de dudas. El 5-2 ante la A.D. Ceuta no solo suma tres puntos: lanza un mensaje.
Pero el partido no empezó fácil. En el minuto 9, un penalti por mano de Duk permitió a Marcos adelantar a los visitantes. El golpe reactivó viejas inseguridades, esas que venían persiguiendo al equipo en las últimas jornadas.
El Leganés trató de rehacerse con insistencia. Guirao, Marvel o Diawara lo intentaron antes de que llegara el empate. Fue precisamente el propio Diawara quien, también desde los once metros, igualó el partido en el 39’ y devolvió el pulso a Butarque.
Reacción tras el descanso: carácter y fútbol
La segunda parte fue otra historia. El Leganés salió decidido a mandar, y lo consiguió desde el primer minuto. En el 47’, una gran jugada entre Duk y Juan Cruz acabó con el gol de Cissé, que firmaba el 2-1.

A partir de ahí, el equipo creció. Presión alta, ritmo y sensación de peligro constante. Álex Millán rozó el tercero y Butarque empezó a creer.
Ni siquiera el susto de la roja a Diawara —finalmente corregida por el VAR— frenó a un Leganés que ya tenía claro el camino.
Un final desatado para cerrar la herida
El tramo final fue un vendaval. En el 85’, Juan Cruz marcó el tercero y estrenó su cuenta esta temporada. El Ceuta recortó distancias poco después, pero ya era demasiado tarde.
Entonces apareció Melero. Dos goles en el añadido para sentenciar y desatar la euforia. Primero, definiendo con calidad; después, de cabeza. Un doblete que puso el broche perfecto a una noche necesaria.
Tres puntos que cambian el ánimo
El técnico pepinero, Igor Oca, puso en valor una victoria que va más allá del resultado. “Es una cuestión de todo lo que engloba al Leganés. Venimos de una época complicada y cualquier situación negativa se agranda, pero esta victoria nos refuerza”, explicó, destacando además el margen de +6 sobre el descenso.
Oca subrayó la reacción del equipo tras el descanso —“hemos controlado mejor el partido y lo hemos gestionado bien”— y señaló nombres propios como Juan Cruz y Melero, a quienes definió como ejemplo de carácter ante la adversidad. “Los jugadores han demostrado que están vivos y quieren revertir la situación”, añadió.
Pese a la goleada, el mensaje fue claro: cabeza fría y ambición. “Hemos ganado un partido complicado que nos viene muy bien, pero no vamos a celebrar nada. Queremos más y hay que seguir trabajando”, sentenció antes de mirar ya a Málaga.




