Leganés ha llorado este miércoles 22 de febrero la pérdida de una figura muy destacada en la historia del Hospital Severo Ochoa y el derecho al aborto: el doctor Javier Martínez Salmean, quien ocupó la jefatura de Ginecología del hospital de 1986 al 2013, año en el que se le jubiló «forzosamente», con más de 65 años.
El ginecólogo profesional no solo fue jefe de servicio sino también uno de los expertos defensores del derecho al aborto en España. Como miembro del equipo DAPHNE (1997-2014) conformado por siete expertos en ginecología, participó en el equipo de sanitarios para la elaboración de la ley de despenalización del aborto del PSOE en 1985 y su modernización 25 años después.
Firme defensor del derecho al aborto de las adolescentes sin consentimiento de los padres, publicó varios libros sobre ginecología, participó en ponencias y organizó cursos y congresos en el ámbito todo ello de la anticoncepción y la cirugía ginecológica, especialmente en la cirugía endoscópica.
La decisión de la joven es fundamental. Si tiene relaciones sexuales al margen de sus padres, también puede decidir si continúa o no con un embarazo. Es un tema de derechos de la joven
Javier Martín en entrevista para Público en 2009
Además hizo carrera en la política como Secretario de la Comisión Nacional de la Especialidad de Ginecología y Obstetricia del Ministerio de Sanidad de 1986 al 2003 bajo los mandatos de Felipe González y José María Aznar. También participó en la Sección de Endoscopia Ginecológica de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) como Presidente (1998-2006) y Vocal (2004-2008), y Miembro del Comité Científico de la Fundación Santiago Dexeus Font (2005-2009).
Tras su ‘jubilación’, el ginecólogo mantuvo actividad en una clínica privada y fue nombrado Director Médico del proyecto «Stop Fístula» en Liberia (Monrovia) y de la Fundación «Mujeres por África» en Ghana. Y es que el objetivo del sanitario era el de promover la sanidad ginecológica en todos los ámbitos. En 2019 y tras 40 años de actividad, se retiraba: «el reloj biológico es bastante inexorable y siento la necesidad de parar en la asistencia clínica», aseguró en una carta de despedida.




