La pandemia de COVID se llevó miles de vidas trastocando a millones de personas. Una de las vĆctimas fue Pepe, padre de Carolina, vecina de LeganĆ©s cuya mente no pudo con la pĆ©rdida. Devastada, sufrió una depresión que la dejó sin movilidad y de la que salió creyendo, sonriendo y escribiendo.
‘El abrazo que rompió la pandemia’ es, como ella lo llama, su tercer hijo. Un libro que forma parte de su terapia, en el que se desnuda sobre todo lo que vivió a travĆ©s de un relato de fantasĆa. Su protagonista, ella misma, se despierta un dĆa de vacaciones sobresaltada de la tumbona de la playa: no hay mascarillas, no hay distancias, no hay hidroalcohólico… todo habĆa sido un sueƱo. Ella, sorprendida relata la pesadilla ante el asombro de su familia. Un relato con el que quiere ayudar a todos sus lectores a dar el paso, si lo necesitan, de pedir ayuda para poder sobreponerse a los duros golpes de la vida.
Comentabas que este libro nace a raĆz de una recomendación de tu psicólogo. ĀæCómo empieza todo?
Carolina: Me dijo que me viene bien escribir cómo te sientes, la rabia que tenĆa, todo eso, escribirlo. Me dijo: ‘TĆŗ ahĆ, desahógate, pon lo que te dĆ© la gana. No lo va a leer nadie, solamente tĆŗ. Por lo cual tĆŗ pon lo que te dĆ© la gana’. Y lo hice.
¿En qué punto emocional estabas cuando empiezas a escribir?
C: Estaba sĆŗper cabreada. Es que fue muy injusto la pandemia. Fue muy injusto. Se nos ha olvidado ya, gracias a Dios, porque la mente es asĆ de poderosa que las cosas malas hace que las bloqueemos por autodefensa. Es asĆ. Que eso estĆ” bien, pero fue muy duro.
Tú misma has contado que antes eras muy escéptica con los problemas de salud mental. ¿CuÔndo te das cuenta de que algo no va bien?
C: Mi padre murió en enero y en marzo era su cumpleaƱos el 16 de marzo. Ese dĆa fue a comer con mi hermana como hacĆamos con Ć©l. Al volver, discutĆ con mi marido, fue una discusión tonta, pero me rompĆ. Esa fue la primera crisis de ansiedad que me dio. Yo no sabĆa lo que era eso. CreĆa que me morĆa.
EmpecĆ© a llorar pero de una forma que me ahogaba, que me morĆa. Me metĆ en el baƱo y estaba sentada llorando que no podĆa respirar. Yo decĆa: es que me voy a morir, voy a dejar a mis hijos…
Todo salió, todo lo que tenĆas oculto y paralizado durante dos o tres meses. Era como un jarro que vas llenando y rebosó.
C: Totalmente. Y fue a peor. Al dĆa siguiente ya no podĆa andar. Mi mente habĆa hecho un ‘clack’. Se rompió. Fue horrible. Yo decĆa, ‘Āæpero cómo es posible? ĀæA mĆ? Que yo siempre he sido una guerrera, que siempre he sido una pizpireta’. Pero ya no podĆa mĆ”s.
ĀæCómo encajas que lo que te pasa no es fĆsico, sino mental?
C: Me tuvieron que hacer anĆ”lisis y no, no, era mental. Es fatal. Es una impotencia de decir: ‘ĀæquĆ© hago? ĀæCómo vuelvo a andar? ĀæCómo vuelvo a estar yo?’ Es que no sabes quĆ© hacer.

ĀæTe sentĆas incomprendida?
C: Cuando te cortas sabes que vas al mĆ©dico, te ponen puntos y hay una solución. Pero si dices no me puedo mover, tengo ansiedad⦠la gente es como āvenga, tira para adelanteā. Cuando es algo asĆ tĆŗ misma dices: ĀæquĆ© hago? La ansiedad es tan brutal, eso de no poder respirar, el corazón que se te desboca, que crees que te mueres. Te sientes vacĆa. Nula totalmente. No te sientes persona.
Antes de pasar por esto, Āæcómo veĆas tĆŗ la salud mental?
C: Yo era escĆ©ptica. Yo oĆa muchas veces eso de āestĆ” en tu cabezaā y no me creĆa que pudiera pasarse tan sumamente mal. Pero sĆ. Ahora cuando me lo decĆan pensaba: ‘Claro que estĆ” en mi cabeza, Āædónde va a estar? Āæen la tuya?’ Es que te jode. La gente lo dice con buena intención, pero esa no era la solución.
¿CuÔnto tiempo te llevó empezar a salir de ah�
C: Con Alberto, mi terapeuta, estuve como seis meses, pero en empezar a encontrarme mejor yo creo que como en dos meses. Me dijo que era de las personas que menos le habĆa costado sacar de esto, pero tambiĆ©n por las ganas que yo tenĆa.
Después de haberlo vivido, ¿cómo miras ahora la salud mental?
C: Ahora lo enfocas diferente. Ya no dices āvenga, para adelanteā. Cuando mis hijos tienen exĆ”menes y estĆ”n nerviosos, no lo minimizo. Dices: ‘es normal que estĆ©s nervioso’. Hay que dar permiso para que la mente salga, para que no se te quede ahĆ metido. Lo mĆ”s importante es soltar y pedir ayuda cuando se necesite.
ĀæQuĆ© mensaje te gustarĆa que quedara claro?
C: Una depresión no se elige. No hace falta perder a un padre para tener ansiedad. Puedes tener ansiedad por un trabajo, por una pareja, por cualquier cosa. Te rompes un brazo y te vas al traumatólogo. EstÔs mal mentalmente, vete a un psicólogo. No nos tiene que dar miedo decir estoy yendo al psicólogo.
Agradecimientos a la CafeterĆa El Pilar de El Carrascal (LeganĆ©s).





