El C.D. Leganés dio este lunes un paso casi definitivo hacia la permanencia tras empatar frente a la S.D. Huesca en Butarque en un encuentro de nervios, tensión y oportunidades desperdiciadas. El 0-0 final deja mejor sabor en el lado pepinero, aunque la sensación en el estadio fue de oportunidad perdida después de un tramo final en el que los de Igor Oca llegaron a verse celebrando el gol de la tranquilidad.
La previa ya apuntaba al dramatismo. El técnico blanquiazul había definido el choque como una “final por la permanencia” y pidió a la afición “ese puntito” extra para empujar al equipo. Butarque respondió desde antes del pitido inicial, consciente de que el Lega tenía ante sí la posibilidad de cerrar semanas de angustia.
Un Leganés intenso, pero sin acierto
El partido arrancó con dos equipos atenazados por la necesidad. El Huesca buscaba agarrarse a sus opciones y el Leganés intentaba evitar errores que complicaran un final de temporada ya demasiado sufrido. En ese contexto apareció Juan Cruz para protagonizar la ocasión más clara de la primera mitad. El atacante encontró espacio dentro del área, pero su remate no terminó de encontrar portería ante el lamento de la grada.
El Leganés mostró más intención que claridad. La presión alta funcionó por momentos y el equipo consiguió incomodar la salida del conjunto aragonés, aunque faltó precisión en los últimos metros. El empate sin goles al descanso dejaba la sensación de partido abierto y de que cualquier detalle podía decidirlo.
El VAR frena la explosión de Butarque
Ese detalle llegó en el minuto 75 y desató la locura… durante apenas unos segundos. Dani Martín recibió un balón aparentemente inocente y trató de jugar en largo. Asue se cruzó en la trayectoria y el despeje golpeó en él antes de elevarse por encima del guardameta y terminar dentro de la portería.Butarque explotó celebrando un gol que parecía acercar definitivamente la permanencia. Sin embargo, la revisión del VAR terminó anulando la acción por mano de Asue en el rebote. Del éxtasis al silencio en cuestión de segundos.
Lejos de venirse abajo, el Leganés reaccionó con orgullo. El equipo se lanzó hacia arriba empujado por su gente y encadenó varias llegadas peligrosas en el tramo final, aunque volvió a faltarle contundencia para cerrar una victoria que ya se saboreaba en el estadio.
El empate no convence del todo, pero sí acerca al Leganés a un objetivo que hace semanas parecía mucho más lejano. A falta de dos jornadas, los de Igor Oca siguen dependiendo de sí mismos y Butarque ya empieza a ver la luz al final del túnel



