Comida fría, tortillas con «escaso» peso o sin guarnición, falta de medidas de higiene o de control de alérgenos. Estos son las conclusiones de cinco informes de la Comunidad de Madrid por los que se ha abierto proceso sancionador a la empresa encargada de los menús de los centros ocupacionales de Aluche y el Juan Ramón Jiménez de Leganés.
En total, la empresa encargada del servicio (Colectividades Bedmar) ha sido sancionada con más de 12.000€ por incumplir reiteradamente con las condiciones de higiene, seguridad y conservación de los alimentos. En estos expedientes, se describe «ausencia de higiene y mantenimiento» en almacenes, cámaras e instalaciones, así como reiterados cambios sin avisar en los menús e incluso recetas, cambiando ingredientes pudiendo «tener consecuencias graves en personas alérgicas».
Más de 200 usuarios en los centros
Estos centros son destinados a personas con discapacidad intelectual con menos necesidades de apoyo, cuya finalidad es el desarrollo de habilidades personales y sociales que les faciliten integrarse en la comunidad y en el mundo laboral. Por ello, el contrato del servicio de comidas establece que deben garantizar una “alimentación natural completa a base de productos de textura modificada suave y homogénea para facilitar la deglución”. Algo que, a juicio de los inspectores, no se estaba logrando.
En total, la empresa servía cerca de 40.000 menús al año: 19.800 en el centro de Aluche (90 usuarios), y 27.060 en el centro de Leganés (123 usuarios).
Cinco expedientes en un año y medio
Según puede verse en los documentos, las inspecciones fueron periódicas desde el 14 de julio hasta marzo de 2026, fecha en la que finalizó el contrato. En total, se han abierto cinco expedientes que han supuesto unas sanciones de 12.083,21 € a la empresa.
Hasta en cuatro de ellos se les requirió el uso de las fichas técnicas con los datos de seguridad de los productos a consumir, y es que los inspectores constataron una «ausencia de etiquetado» en las bandejas que permitieran la trazabilidad de los alimentos, o que incorporaran los alérgenos. Tampoco se señalaba el peso de las porciones, algo exigido por contrato, habiendo personal que «sirve las raciones ‘a ojo'».
Además, en todos ellos se señala la falta de higiene y mantenimiento, hablando de «un deficiente estado de limpieza y conservación en instalaciones, equipamientos y utensilios».
Nueva empresa de servicio de comidas
Con todo, el contrato, que finalizó el 31 de marzo, no se ha prorrogado, y el servicio de comidas lo imparte actualmente otra empresa. No obstante, desde la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, se ha declarado a ‘El País’ que los usuarios de estos centros «han recibido y reciben un servicio adecuado de restauración, y no se han registrado incidencias ni quejas de usuarios o familiares con la comida servida en los comedores».
Por otro lado, destacan que estos incumplimientos, detectados en «el sistema de auditorías y controles permanentes», «en ningún caso se tradujeron en servir platos en mal estado». Además, subrayan que «actualmente el servicio en estos centros los presta otra entidad tras la adjudicación de un nuevo contrato el pasado mes de abril».



