coaching

“Hoy empiezo el gimnasio, mañana dejo de morderme las uñas, hoy me pongo a dieta, en enero dejo de fumar…” Esto es lo que escribo en mi web cuando sugiero un servicio de coaching para cambiar hábitos:

Los hábitos son acciones que se repiten a menudo hasta que acaban convirtiéndose en algo cotidiano. En ocasiones nos pasan casi de forma desapercibida debido a que lo que consideramos parte de nuestra personalidad, por ejemplo “soy desordenado o muy ordenado”, pasan a formar parte de tu día a día sin tener en cuenta que es algo que ya has incorporado a tu vida de forma automática.

Hay otros hábitos que se incorporan en la vida en un momento concreto de necesidades emocionales no cubiertas y de forma inmediata permiten un placer rápido (por ejemplo la comida) y que al final acaban convirtiéndose en la forma de afrontar necesidades encubiertas.

Así pues podemos hablar de hábitos conscientes e inconscientes, siendo éstos últimos aquellos en los que no prestamos atención ninguna puesto que ya están instaurados en nuestra cotidianeidad y por lo tanto los hacemos de forma automática, es decir , en modo “ahorro de energía en nuestro cerebro”.

Si quieres cambiar algo en tu vida, entonces debes hacer cambios. El cambio siempre se inicia en nuestro interior, y luego va notándose poco a poco en nuestro día a día. Es necesario cambiar desde ti mismo para conseguir que el mundo de tu alrededor se ajuste a tus cambios.

Algunos de los consejos que doy para iniciar un proceso de cambio de hábitos podrían empezar por algo así como

  1. Haz frente al hábito que desear eliminar de tu vida. No lo enmascares, no le des la vuelta, no lo evites …. Haz frente a lo que realmente deseas eliminar. No le des la espalda, habla con él, dile que deseas eliminarlo de tu vida. Hazlo desde tu parte inconsciente, desde tu interior, desde tu esencia que te dice “quiero cambiarlo”.
  2. Créate un plan de acción para conseguirlo; que sea real, viable, que puedas llevarlo a cabo…
  3. Siempre hay que estar dispuesto a salir de tu zona de confort. Ya sabemos que los cambios de hábito conllevan modificaciones en tu vida pero siempre hay una forma de afrontar esos cambios; encuentra tu manera de hacerlo.
  4. Elige un recordatorio que te haga ser constante. Tacha al final del día una pequeña plantilla que diga, “día 1, día 2 …”. Ten cortada la fruta para cuando vayas a la nevera con hambre puedas cogerla sin necesidad de tener que cortarla en momentos de ansiedad; encuentra momentos de placer que puedas anticipar para que en esos momentos de estrés o nerviosismo puedas acudir de forma fácil a aliviar esas necesidades
  5. Celebra tus logros. ¡Claro que sí! Llevas 2 días sin morderte las uñas… celébralo; díselo a tus compañeros de trabajo, háblales de tu esfuerzo… ¿Llevas tres días haciendo ejercicio? y ¿qué haces que no lo cuentas? Llama a tu hermana, a tu amigo, díselo a tus compañeros del trabajo… ¡pues claro que sí! Es un mérito tuyo. “He conseguido comer de forma sana y chic@s, me siento divina”, ¡sí! Todo esfuerzo tiene su recompensa.

Recuerda siempre lo siguiente: “Si el nuevo hábito está ligado a un valor importante para ti, no va a costarte realizarlo” (Mery Viñas, psicóloga y ‘coach’). Alinéate con tus nuevos hábitos y piensa en lo siguiente:

Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras. Cuida tus palabras porque se transformarán en actos. Cuida tus actos porque se harán hábitos. Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino. y tu destino, será tu vida“. — Mahatma Gandhi