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Shhh en Rigoberta Menchu

‘Shhh!’, el teatro gestual de improvisación llega a Leganés

Rubén Hernández y Edu Ferrés son los intérpretes de Shhh!, el primer teatro gestual de improvisación. Durante una hora, la pareja sube al escenario sin saber ellos mismos qué van a hacer. “La improvisación deja todo abierto y cualquier cosa puede pasar“.

¿Qué es exactamente el teatro gestual?

R.H.: El teatro gestual es aquel que hacemos sin hablar. Quitamos las palabras a las historias. Básicamente es expresar y contar con el cuerpo en lugar de con el texto. Un lenguaje inventado…

E.F.: Inventado y universal. Lo bonito es que si haces que talas un árbol, uno va a ver un roble y otro un nogal. Está bien que el público pueda cerrar la propuesta que le das.

En este espectáculo además hacéis improvisación que es una vuelta más de tuerca, ¿cómo surge esta idea?

E.F.: Los dos venimos del mundo de la impro y tenemos mucha experiencia. Cada uno tenemos una afición muy grande por lo gestual, los dibujos animados, Tricicle, la compañía Yllana, Chaplin… y teníamos la inquietud de una improvisación sin hablar. Sabíamos que había precedentes fuera de España pero de otra forma, probamos y el experimento funciona.

R.H.: Desde luego. Hicimos nuestro primer test en una sala pequeña en Lavapiés, fue bien así que pasamos por el Tetaro Alfil y hemos ido a Portugal, a Zaragoza, a Castellón… Los siguientes bolos son en Aranjuez, Paracuelllos del Jarama, Leganés, Getafe… Para los días que corren, un espectáculo tan joven y una producción tan sencilla como la que proponemos es una gira muy amplia.

Improclan en Rigoberta Menchu¿Cuál es la reacción del público ante este espectáculo?

R.H.: Es muy divertido. Ya de por si la improvisación genera una expectación diferente en el espectador, al ser todo en directo, y con el público jugando a favor del show. Y con el triple mortal de hacerlo sin hablar crea más expectación. Le vemos sorprendidos y muy contentos.

E.F.: Una de las críticas buenas que nos dicen es que parecemos dos niños jugando en el patio del recreo. De lo bien que nos pasamos y lo bien que se lo pasa la gente viéndonos. Es una de las mejores cosas que nos pueden decir. Y en Zarzagoza nos lo demostraron. Les gustó tanto que antes de despedirnos subieron al escenario y nos sacaron a hombros por la puerta grande (risas).

¿Cómo es Shhh!?

E.F.: Es un espectáculo muy distendido, super divertido y muy gamberro. Pero es para toda la familia porque cada uno entiende una cosa diferente… Al ser un espectáculo en directo nosotros medimos el nivel de gamberrismo en función del público.

R.H.: Seguimos el esquema tradicional para pedir al público que aporte ideas. Al entrar escriben en unas tarjetas títulos que nos encontramos en el escenario. Como nosotros no podemos emitir ninguna palabra es el público el que elige qué tarjetas vamos a jugar… y hasta ahí puedo leer (risas).

¿Cuál es la situación más surrealista que recordáis sobre el escenario?

R.H.: En Portugal pasaron cosas surrealistas. Allí el público escribe los títulos en portugués, tú puedes intuir un poco pero con una letra que se te vaya… Eso nos pasó con una tarjeta en la que pusieron el nombre de un político acusado de muchas cosas que se iba “a safar [escapar]”. Yo entendí “a safari” y tiré por ahí. Escuchábamos risas y murmullos pero no entendíamos nada hasta que un técnico, que hablaba portugués y español, nos dijo por megafonía “chicos, es zafar, escapar” (risas).

E.F.: Atrae mucho ver al artista en la cuerda floja. Es divertido ver ese peligro…

R.H.: La impro atrae tanto porque es verdad. Estás viendo que se está haciendo en el momento y que se puede liar. De hecho, cuando se hace una impro bien no mola, parece preparada.

¿Cómo empezasteis en la interpretación?

R.H.: Yo llevo toda la vida mintiendo… menos ahora… o no… (risas). En la parroquia, porque sí iba a parroquia, siempre engañaba a los cuatro colegas para hacer algo y hacía cosas de teatro. Cuando llegó el momento de decidir qué había que estudiar yo no sabía que esto era una carrera, era un político más (risas), pero luego lo descubrí y empecé con ello.

E.F.: Yo empecé como una actividad extraescolar. Siempre había sido el payaso de la clase, el que hacía las cosas de carnaval, el que leía el discurso, y hacía cosas amateur. Empecé a trabajar en el parque de Port Aventura y a estudiar talleres de todos los palos. Porque aunque sí hay carreras bien estructuradas, soy de los que piensa que esto nunca terminarás de aprenderlo, siempre tienes que reciclarte y buscar cursos y talleres.

Habéis comentado que también impartís clases de interpretación, ¿sirve el teatro para la vida diaria?

E.F.: La improvisación no solo sirve para hacerlo delante de un público. También para deshinibirse, soltarse… Tiene muchas aplicaciones luego fuera del teatro. Pero nosotros lo enfocamos a gente que se dedica ya a la improvisación gestual.

R.H.: Nosotros estamos ahora haciendo unos cursos en los que primamos la expresión corporal, porque nos hemos especializado en este teatro gestual de improvisación, y nos vienen muchos actores que están haciendo otros cursos para completar su formación. Además de que hay muchos actores con experiencia, porque nunca terminas de formarte, también hay gente nueva.

En los últimos años hemos visto un boom de espectáculos de improvisación…

R.H.: El teatro en general, la gente joven lo ve muy antiguo y muy aburrido. Es verdad que llevamos unos años que hay muchos rostros conocidos que hacen teatro y están acercando al público, pero la impro te engancha por otro lado. Cuando ves por primera vez improvisación, incluso aunque el grupo no sea de lo mejor, es muy flipante. Ahora hay bastante boom de espectáculos en cartelera porque también hay mucha gente recién salida de cursos.

E.F.: Cuando tres amigos salen de un curso, de repente se llevan bien, encuentran un bar o una sala pequeña y montan su grupo. Sobre todo porque a nivel de producción es fácil sacarlo adelante. No requiere una gran escenografía, aunque que no lo requiera no quiere decir que no venga bien (risas) siempre viene bien que esté arropado con una buena iluminación, vestuario, escenografía…

¿Habéis sentido este aumento de público?

E.F.: La impro si tienes una buena hora y un buen sitio va a salirte bien. Además si llevas a alguien siempre vas a quedar bien porque es un espectáculo que aunque vayas tres veces nunca será el mismo.

R.H.: A parte hay formatos de impro que son muy con el público, muy deportivos. Ahora mismo hay cada vez más compañías… se nota en entradas pero se debería notar más porque ¡la gente va poco al teatro! Es la eterna lucha de los precios… es más caro que el cine pero lo que estamos haciendo, cualquier obra de teatro, es un evento único.

Seguro que este sábado 20 de enero en el Rigoberta Menchú (Leganés) habrá una muy buena acogida. Gracias por vuestro tiempo

E.F. y R.H.: Gracias a ti. ¡Allí os esperamos!

 

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