Las ‘Cartas desde el manicomio’ que nunca llegaron ven la luz

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El jueves 7 de marzo, Rafael Huertas, Olga Villasante, Raquel Tierno y Mariano Hernández, presentaron el libro Cartas desde el manicomio- Experiencias de internamiento en la Casa de Santa Isabel de Leganés, en La Libre de Barrio. 

A raíz del conjunto de investigaciones para analizar el funcionamiento de la conocida como Casa de los dementes de Santa Isabel de Leganés, se han extraído cartas de los pacientes internados que nunca llegaron a sus destinatarios, dos de ellas del siglo XIX y el resto de la primera mitad del siglo XX. Las cartas han sido recogidas y editadas por Olga Villasante, Ruth Candela, Ana Conseglieri, Raquel Tierno, Paloma Vázquez y Rafael Huertas y publicadas por la editorial Catarata.

Dirigidas a familiares, amigos y en ocasiones responsables de la institución, destacan la importancia de la familia en los ingresos y las malas condiciones del centro. Partiendo del estudio histórico de la institución, el acceso a las historias clínicas, los informes judiciales y las propias cartas, se recogen las experiencias de los pacientes. 

En todas ellas encontramos tres elementos: la súplica, la negociación y la resistencia. Éstos aparecen también en las de dos mujeres especialmente interesantes para Raquel Tierno: una ingresada durante la República “desarrolla un posible delirio erótico con un fraile”; la otra, de 32 años, fue diagnosticada de toxicomanía con dolor ovárico e infantilismo de matriz, en su relato cuenta que tras varios hijos “se enganchó a la morfina” y fue internada por su marido.

La primera, internada en la categoría más alta, de pensionista, denuncia activamente la situación de escasez de personal, agua, la falta de higiene y la imposibilidad siquiera de salir al jardín. Sus súplicas contribuyeron a las denuncias de los médicos que, en el archivo del ayuntamiento, reclaman una mejora del suministro y el alcantarillado.
La segunda es un claro ejemplo de cómo el carácter de la mujer era considerado también como parte de la historia clínica. Con un carácter jovial e ingenioso adapta una copla de Concha Piquer relatando su propio ingreso, del que culpa a los celos de su marido por descubrirle un amante. En sus cartas vemos cómo se va adaptando a la norma social y a los convencionalismos reclamando su libertad.

“Me metió en un taxi
entre dos loqueros
y dijo ¡arreando
hacia Leganés!
Mas por si las moscas
mi adorado esposo
a venir conmigo
no se atrevió él.” 


Fragmento de la copla en referencia a Concha Piquer.

En su mayoría son cartas muy lúcidas, exceptuando algunas que pueden resultar más confusas. Se podría llegar a pensar que hay una confabulación. En ocasiones, como hace notar Mariano Hernández, se encuentran con cartas de pacientes que, sin ser declarados como violentos, años después de su ingreso, siguen internados. De hecho, otros son considerados por los profesionales como “NEM” (no enfermedad mental) pero ingresados por disposición judicial.

De tener ingresados a 22 mujeres y 22 hombres en sus inicios, la Casa de Dementes Santa Isabel llegó a albergar a un máximo de 400 pacientes. Olga Villasante nos da una perspectiva global de los cambios que ha sufrido y de la situación del centro, llevado por monjas, cuidadores, gente del pueblo sin estudios y uno o dos practicantes y médicos. Y es que, el edificio, defectuoso desde su apertura en 1852 ha sufrido múltiples reformas. Aprovechando los edificios antiguos, constaba de dos salas grandes. Más tarde compraron la calle Velasco e hicieron la Iglesia, cerrando el centro y quedando unido.

Son cartas que buscan encontrarse con un interlocutor concreto sin llegar a ninguno. Con ello, rescatan la voz de los que no la tuvieron, buscando hacer historia de la psiquiatría “de otra manera, desde abajo, desde la perspectiva de los pacientes” (Rafael Huertas).

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