El feminismo y sus críticos en las jornadas de debate de Leganés

La Casa Cultural castellano-manchega albergó, dentro del IX Festival Internacional de Poesía y Arte, Grito de Mujer, la mesa redonda: “¿por qué y para qué organizar una huelga general por los derechos de la mujer?”. Con intervención de Victoria Caro, Deme Salas y Asunción Caballero, el apoyo del ayuntamiento y la concejalía de igualdad.

“Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”, es el tema del Día Internacional de la Mujer de este año y la máxima a seguir por el feminismo, que no es otra cosa que igualdad: una “igualdad real es la que queremos conseguir, porque la igualdad de papeles ya existe”, según afirmó Elena Ayllón, concejala de deportes e igualdad de Leganés.

Explorando las diferencias históricas entre géneros que han llegado hasta la actualidad, nos remontan hasta el neolítico, a las mujeres como centro de los cuidados y van avanzando, entre cada ola resaltando lo evidente: que viene de antes, lo que genera un resentimiento histórico. Hasta entonces, las diferencias entre hombres y mujeres se consideraban naturales, no fue sino Mary Wollstonecraft en Vindicación de los derechos de la mujer (1792) quien empezó a hablar de diferencias culturales.

Se busca cada vez más la visibilización de la mujer con un feminismo múltiple diverso que empezó a surgir en los 90: el feminismo negro –visibilización de la mujer negra-, el transfeminismo –de las trans-, el ecofeminismo –protección y cuidado de los recursos- y movimientos actuales de gran fuerza como el “metoo”, en el que cada día más mujeres se suman a denunciar los casos de acoso machista y abuso sexual que han sufrido.

El feminismo más allá del 8m

Encontramos “una violencia directa, una estructural que se ejerce de manera sistemática y una cultural”, explicaba Victoria Cano. Por ello, se ha de visibilizar la reivindicación del cuerpo, la economía y los derechos “los que se han de respetar y los que se han de conseguir”, tal y como añadía en su exposición Asunción Caballero.

Aunque el 8M se ha convertido en una de las exposiciones cumbre del feminismo, el movimiento no acaba ahí ya que supone una transformación radical de la sociedad, “una lucha diaria” (Deme Salas). La importancia de la brecha salarial o la asociación de ciertos puestos a la exclusividad de un género implican una necesidad de deconstrucción de todo el sistema.

Discrepancias entre el 8M

Aún queda mucho por hacer, incluso dentro del feminismo donde, por ahora, no se aceptan grupos culturales puesto que se insiste en la necesidad de darles su propia voz: “las mujeres blancas nos estamos apartando de las racializadas o la religión. Hay que dar el protagonismo a las protagonistas”, matizaba Deme Salas. 

En el turno de preguntas, los asistentes formularon algunas cuestiones cómo la verdadera necesidad del ‘ecofeminismo’ ya que “sólo interesaría a la mitad de la población”. Ante ello, Deme Salas respondió que es una parte importante de los cuidados de los que normalmente se encarga la mujer, luchando por los recursos y el territorio de América Latina o la India, y que “los cambios no se han dado nunca porque el 100% quiera cambiar la sociedad”.

El papel de los hombres ante el feminismo

También surgieron dudas más polémicas como: “¿Somos las mujeres machistas con otras mujeres?” o “¿Discrimina el feminismo a los hombres en ‘empleos de mujeres’?” A lo que contestan con el ejemplo de los espacios no mixtos, donde se pretende trabajar esa parte de conexión con las demás, la sororidad y la necesidad de deconstrucción del sistema, donde se debería revisar qué se entiende por ‘empleos de mujeres’ o ‘de hombres’ y nos hablan de la discriminación positiva, que consiste en que en ocasiones se favorezca a los grupos más discriminados para poder alcanzar una igualdad real.

A este respecto, los hombres asistentes se preguntaron cómo poder apoyar la lucha por la igualdad, ante la que están a favor, y qué deberían haber hecho en la huelga. Como participantes de la Comisión insisten que, en esta ocasión, en Madrid sólo se convocó a las mujeres mientras que cada territorio tenía la opción de hacer su propia convocatoria. Esto creó cierta confusión y discrepancias. 

Otra opinión, esta vez personal, fue la necesidad de entender que al ser una cuestión que afecta a ambos se solidaricen de igual manera, así desde la Comisión se proponía visibilizar qué ocurre cuando las mujeres paran, alentando a los hombres a centrarse en los cuidados. En este sentido, Leganés, al igual que otras ciudades, tuvo abierto un punto de cuidados organizado por voluntarios durante la jornada de huelga.

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