Adolescencia: conformismo y rebeldía

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La adolescencia es una etapa tumultuosa. Del mismo modo que los hijos se rebelan contra los padres y tratan de buscar ser diferentes, también se muestran especialmente vulnerables a la presión de su grupo de amigos, y quieren ser totalmente iguales.

Decía el filosofo Noam Chomsky que “caso tras caso, vemos que el conformismo es el camino fácil y la vía de acceso al privilegio y al prestigio. La disidencia siempre trae costes personales, oponerte al grupo dominante siempre sale caro”.

¿Qué es el conformismo?

Normalmente, el conformismo se suele referir a los cambios o modificaciones producidas en la opinión o en el comportamiento de una persona, normalmente como consecuencia de una presión por parte de otros individuos o de un grupo de ellos.

Dicha presión puede ser real, pero también puede ser imaginaria. A veces, tan importante como lo que los demás piensan realmente, es lo que nosotros creemos que los demás piensan. No sabemos lo que piensa el grupo, pero actuamos en función de lo que nosotros creemos que piensa el grupo.

Esto es especialmente interesante en la adolescencia. La identificación con un grupo es buena en el proceso de construcción de la identidad, pero cuando el conformismo excesivo o la dependencia de las amistades se convierte en un problema, puede afectar muy negativamente al desarrollo de la propia identidad.

Además, para que la presión de grupo actúe no es necesario que pase por la consciencia. A veces actuamos de acuerdo al grupo de manera inconsciente. Es por eso que su existencia no es fácil de detectar, ya que la influencia que ejerce puede ser sutil, y apoyarse en diferentes vías.

¿Por qué nos volvemos conformistas?

Según el psicólogo norteamericano Solomon Asch, existen algunas causas que provocan el conformismo:

  • Muchas personas conceden más fiabilidad al juicio de otros que al propio juicio. Esto suele implicar una especie de pensamiento minusvalorizador, en el cual los juicios e ideas propias pueden ser entendidos como menos valiosos o más propensos a estar equivocados, que las ideas de un grupo. Las personas con más baja autoestima suelen volverse conformistas mucho más fácilmente. En esta forma, no solo expresamos conformismo público, sino que llegamos a interiorizar esas ideas o valores como propios. Evidentemente, aquí entran factores personales, pero también importan las características de los grupos. Le damos mucho más valor a las personas que
    • son parecidas a nosotras (nuestros iguales)
    • son parecidas a lo que querríamos ser (se parecen al modelo idealizado).
  • Otras personas siguen la opinión del grupo por el hecho de sentirse aceptados, aun cuando no la comparten. El miedo al rechazo nos lleva a un conformismo “en público”, pero no a un convencimiento en privado. Podemos saber que algo está mal hecho, pero aun así no expresarlo públicamente o seguir comportándonos de acuerdo a la norma imperante.
  • Por otro lado, se ha visto la importancia en la mayoría de los casos de las relaciones de apego durante la primera infancia en la futura aparición de hiperconformismo con el grupo. La teoría del apego explica que durante los primeros años de vida, se forman “modelos operativos internos” que influirán en un estilo de relacionarse en el futuro. Apego mas inseguro genera mayor propensión a la hiperdependencia.

¿Cómo evitarlo?

Lo que parece verse con mayor claridad es que las variables personales como la autoestima tienen un fuerte peso sobre el conformismo. Personas con buena autoestima y con mayor autoseguridad son mas capaces de darle mas peso a sus opiniones y menos a las de los demás. En este sentido, la educación familiar y el conocimiento son fundamentales. Enseña a tu hijo a valorarse, enséñale a descubrirse y a pensar por si mismo. Valóralo para que se valore. Aun cuando un deseo de pertenencia al grupo es sano y positivo, ser capaz de diferenciar sus pensamientos y gustos de los de los demás, o diferenciar “lo que soy” de “lo que creo que debería ser” es un aprendizaje fundamental. Y no olvides, como siempre, que si lo necesitas, busca ayuda de un profesional.

Fernando Calvo Díaz

Psicólogo General Sanitario

knossospsicologos@gmail.com

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