La voz del subalterno en Un temblor compartido

La Sala Antonio Machado de Leganés acoge desde el día 6 de junio “Un temblor compartido”, una exposición del pintor Joaquín San Juan y el poeta Matías Muñoz Borja.

“La conciencia plural, el hormigueo al tomar la calle y caminar sintiendo en la pisada un temblor compartido”, son los versos que dan nombre a esta exposición y también al libro del que forman parte. La publicación, que ahora se materializa de manera expositiva en el centro de Leganés, recoge los poemas de Matías Muñoz y las ilustraciones de Joaquín San Juan, con el hilo conductor de temática social. En esta ocasión, se han introducido ilustraciones que no aparecen en el libro. Es la tercera colaboración que hacen juntos, tras “Luz y Sombra” (1989) y “Palabras” (2000), y es que “la principal razón por la que hemos compuesto este libro es porque nos encanta hacer estas cosas, aprovechamos cualquier oportunidad que se nos presente” matiza Joaquín en la inauguración. 

La selección de los poemas y las imágenes que componen el libro se hizo a posteriori, recopilando material creado individualmente en momentos de injusticias sociales: “la poesía te obliga a hacer algo: inmigración, maltrato, asesinato machista, maltrato animal, guerras, machismo, el derecho a equivocarnos, la memoria histórica y si no, que se lo digan al Supremo”, asegura Joaquín. Estos son temas que ambos tienen en común y que componen una publicación y una exhibición con una fuerte carga de denuncia social

La combinación de dos elementos que son poema e imagen, encajan en su contenido pero a la vez difieren, por lo que David Conte, profesor y doctor en humanidades por la Universidad Carlos III, insiste en que ha de encontrarse la lectura en el intersticio. Conte nos habla, para contextualizar, de Gayatri Chakravorty Spivak -filósofa india y crítica literaria- definiendo el trabajo de Joaquín y Matías desde la publicación “¿Pueden hablar los subalternos?”. Los subalternos son figuras silenciadas por la historia, dominadas por relaciones colonianistas o patriarcales, que no tienen la posibilidad de expresarse: “lo que hacen tanto Matías como Joaquín en esta exposición es dar voz al subalterno. Diría más bien subalterna, porque si nos fijamos en los poemas de Matías pero también los cuadros de Joaquín, dominan presencias femeninas. Dice Spivak que la subalterna por su condición de mujer, y su condición de mujer en el tercer mundo que es un espacio bastante presente en la temática de esta exposición, se ve doblemente oprimida”.

La imagen de las subalternas

Encontramos así esta presencia de las subalternas en gran parte de la muestra. Es el caso de una ilustración donde toscamente reconocemos una figura de una mujer herida, rodeada de años relacionados con cifras que hielan la sangre y no necesitan más explicación, al lado de un poema de Matías que denuncia, de una manera cínica y crítica, la normalización del maltrato: “se quedan a menudo, herméticos y mudos los tabiques y nosotros tan sordos como tapias al insulto, al puño que golpea, al grito de dolor de una mujer. Son cosas de pareja, comentamos”. En la misma línea, otro poema rinde homenaje a las miles de maestras y maestros de la República asesinados por serlo: “¿Dónde estará mi madre? Ochenta años pesa la losa del silencio”.

Joaquín define el trabajo de Matías como “palabra, imagen aún más cierta que la realidad que expresa”. Por su parte, todas las ilustraciones buscan un impacto visual que se consigue con la expresividad del trazo y la esquematización de los conceptos. Las formas predominantemente geométricas se estructuran en planos lisos de color, que se alternan con zonas más diluidas y consiguen la máxima expresión con la introducción de trazos más secos superpuestos.

Llevado a la máxima abstracción, encontramos referencias a Picasso, incluso a Juan Gris, pero también David Conte insiste en ver ciertas referencias al diseño gráfico. Las ilustraciones se alternan con tipografías varias, introducen frases o palabras y consiguen la efectividad: entre una alambrada de púas se lee “Schengen” y en comparación, otro poema en referencia a la playa de Bodrum ironiza: “mientras callamos, los dueños de la paz y la guerra, dueños de las monedas y de las alambradas, discuten si el número de muertos es real o imaginario. Tras la sesión plenaria, el veredicto: es natural, un número concreto. Se reparten la cuota de piedad y miran a otro lado. El cupo son dos niños ahogados cada día”.

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