La poco común subida de las temperaturas en febrero ha favorecido la proliferación adelantada de esta plaga de insectos. Su contacto con los humanos puede provocar urticaria e incluso ser mortal para los perros.

Las imágenes de filas de orugas procesionarias desfilando en las zonas de pinares se han adelantado en Leganés. El cambio climático ha generado temperaturas por encima de lo habitual en el mes de febrero y las larvas han aprovechado la ocasión para bajar ya de los árboles. Sus pelos pueden ser peligrosos para otros seres vivos si se tocan e incluso por el simple hecho de acercarse demasiado, ya que sus toxinas flotan en el aire y provocan urticaria e infecciones.

Ante la amenaza, es necesario extremar la precaución con niños y animales en las zonas de parques. Estos grupos considerados de riesgo no detectan en muchas ocasiones el peligro de estas llamativas colas de insectos. La curiosidad acaba mutando en deseo de aproximarse, tocar y, en el caso de los perros, morder, desatando la respuesta de los lepidópteros.

Las afecciones comunes son reacciones alérgicas de origen cutáneo o respiratorio, conjuntivitis o incluso provocar malestar generalizado, como recoge la agencia EFE. En los casos más graves, en los que las procesionarias se ven atacadas por otros animales y liberan sus pelos a modo de defensa, las consecuencias pueden llegar hasta las amputaciones en la lengua por necrosis o la muerte. Los informes médicos avalan el uso de antibióticos, antihistamínicos y limpiezas con antisépticos para evitar daños mayores entre quienes hayan padecido sus efectos.

Esta fase de madurez de las procesionarias es la más nociva para los demás seres vivos. En unas semanas encontrarán un lugar en el que enterrarse y salir de sus crisálidas convertidas ya en mariposas.

Denuncias ciudadanas en Leganés

Control de plagas, el servicio de la Delegación de Medioambiente del Ayuntamiento de Leganés, ya se ha puesto manos a la obra para atender las denuncias de los vecinos al respecto que se han incrementado en los últimos días. La desintectación del arbolado urbano y de los parques públicos es una acción de control de las procesionarias, aunque los expertos afirman que su erradicación completa no es posible.

Algunos de los métodos aconsejados son la colocación de collares o conos invertidos en los troncos de los árboles o la instauración de casas nido para aves insectívoras. Esta última acción ya fue efectuada con antelación por el Consistorio junto a voluntarios del Grupo Amás.

La colaboración ciudadana en estos casos supone una ayuda extra para la prevención de los ataques de oruga procesionaria. Su aparición suele ser más multitudinaria en los años más secos, por lo que es probable que en las próximas semanas Leganés tenga que convivir con cuidado con estas peligrosas vecinas.