Nuestra identidad pasa, en mayor medida de lo que parece, por toda la “cultura material” que nos rodea, compuestas de artefactos, encuentros y prácticas de diversa naturaleza. Esa es una de las conclusiones de este ensayo

“Vivimos rodeados de objetos. Atesoramos unos, nos deshacemos de otros, pero toda esta materia que nos rodea significa mucho más que la función utilitaria que se le asigna. Son, esos objetos cotidianos, reductos de memoria, condensadores de afectos, disparadores de autobiografías, nodos en torno a los que se hacen y deshacen relaciones, formas políticas, económicas y poéticas”, explica en el libro “Espacios de intimidad y cultura material” (Cátedra +Media, 2020) su autor, Fernando Broncano, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la UC3M.

Los objetos que nos rodean son parte de nuestra identidad tanto como pueden ser las características físicas de género, etnia y el carácter o la personalidad, sostiene Broncano. “Expresan nuestra posición social respecto a sus múltiples variables de capital económico, social o cultural, pero desde el punto de vista simbólico son fruto de nuestra historia y biografía”. De esta manera, la ropa, los muebles, la vivienda o el transporte que elegimos para desplazarnos nos van conformando a su medida. “Funcionan de un modo parecido a las palabras que usamos y a los conceptos que tenemos del mundo, así como el medio social en que habitamos. Al ser el medio en el que discurren nuestras prácticas, tienen una fuerza conformadora de nuestro carácter y definen los diversos rasgos de nuestra identidad o identidades”, indica.

Un ejemplo que analiza en el ensayo son las diferencias en las identidades de personas que viven en una zona rural respecto a las que habitan las grandes ciudades. En este caso, enseguida acudirán a nuestra mente diversos elementos que conforman estas diferencias, como pueden ser un tractor, el ganado o los cultivos en el primer caso o el metro, las grandes avenidas y las oficinas, en el segundo caso.

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Este ensayo está dedicado a hacer visibles las formas de mediación que constituyen los artefactos y los espacios y tiempos que construyen. La idea básica es que las relaciones sociales que conforman nuestra vida social en los entornos cercanos (amistades, amores, familias, trabajos…) son posibles por el medio artificial que los hace posibles, concluye Fernando Broncano, que cree que esa “cultura material” configurada por los nichos artificiales en los que vivimos no ha sido suficientemente valorada. “Todo eso es tan cultura como los contenidos musicales, la literatura o los conocimientos que tenemos. La cultura es una transformación de la materia en forma, en uso y en significados que, a su vez, nos transforman”, afirma.

Una investigación analiza la relación entre la cultura material y los espacios de intimidad | UC3M

Para realizar el análisis de este tipo de cuestiones este investigador se ha valido de una aproximación etnometodológica y etnográfica, fijándose en lo que nos enseñan las formas de vida cotidiana en todos sus aspectos. “Eso exige una atención constante a tu alrededor e intentar ver las cosas que son invisibles a causa de la familiaridad que tenemos con ellas”, explica.

Este libro forma parte de Cátedra +Media, una nueva colección de la editorial integrada por ensayos breves y de intervención sobre temas de actualidad. Otros volúmenes que ya se han publicado son “El cuerpo y la cámara”, de Margarita Ledo Andión, catedrática de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Santiago de Compostela, o “Basado en hechos reales”, de Pilar Carrera, profesora del Departamento de Comunicación de la UC3M.