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Todo empresario sabe que su condición le impone el cumplimiento de determinadas obligaciones para mantenerse en la legalidad: estar dado de alta en determinados registros, presentar declaraciones de impuestos periódicas, mantener la vigencia de las licencias que pueda necesitar el negocio… Aun así, los deberes que deben cumplir unas y otras empresas pueden depender de su sector de actividad, del tamaño de la sociedad mercantil o incluso de la facturación anual.

La auditoría de cuentas puede llevarse a cabo en cualquier negocio o establecimiento, pero la ley la exige de manera obligatoria en los supuestos que vemos a continuación.

La obligación de auditar cuentas

La auditoría de cuentas puede hacerse de manera voluntaria en cualquier empresa o entidad, pero la misma deviene obligatoria cuando se cumplen dos de las siguientes tres condiciones durante dos ejercicios consecutivos:

  • Las partidas del activo superan los 2,85 millones de euros
  • La cifra neta anual de negocios supera los 5,7 millones de euros
  • La empresa cuenta de media con más de 50 trabajadores

Si en el momento del cierre del segundo ejercicio concurren dos de estas circunstancias, el empresario tendrá que auditar sus cuentas de manera obligatoria. La auditoría tendrá que depositarse en el Registro Mercantil junto con las cuentas anuales de la empresa y el plazo para el depósito será el de 30 días desde la celebración de la Junta General en la que se aprueben los Resultados.

Por otra parte, también existe la obligación de auditar cuentas cuando la entidad recibe subvenciones o ayudas por importe superior a 600.000 euros, cuando se establece en las propias bases de la ayuda o subvención con independencia de la cuantía recibida y cuando un accionista con más de un 5% de las acciones lo solicita al Registro Mercantil de su provincia.

Ventajas de la auditoría de cuentas

Lo anterior no impide que las empresas que no están obligadas a auditar puedan hacerlo de manera voluntaria. De hecho, los auditores Madrid recomiendan que todas las entidades realicen auditorías periódicas para detectar posibles riesgos financieros.

La auditoría sirve para conocer el estado financiero de la entidad y, teniendo en cuenta que los profesionales que se dedican a realizar este tipo de estudios cuentan con una elevada capacitación y especialización, lo mejor es prevenir y anticiparse a cualquier tipo de riesgo. En ningún caso debe confundirse auditoría e inspección, ya que es precisamente el auditor quien ayuda al empresario a detectar sus puntos débiles: los auditores trabajan por y para que la empresa pueda operar con mayor seguridad, tranquilidad y confianza en términos financieros y legales.

Por todo ello, aunque la empresa o entidad no esté obligada a auditar sus cuentas, vale la pena dirigirse a una auditoría Madrid para informarse, para solicitar presupuesto y para valorar la posibilidad de contratar estos servicios.

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