‘Se acabó’

Hace unos meses se ponía en duda si realmente el feminismo estaba avanzando. Pues bien... ahora estáis siendo testigos...

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Este artículo tiene banda sonora propia…

Una semana desde que las reinas del fútbol se coronaran como auténticas campeonas mundiales. Seis días desde que la Copa del Mundo de fútbol femenino ha llegado a España y las jugadoras han comenzado su periplo de celebraciones y fiestas por toda la geografía española (parando antes en Ibiza para sus vacaciones). Seis días desde que las reinas del fútbol dieron un paso para ser también reinas de la lucha feminista.

Hubo tan solo un gesto que despertó la atención de todo el mundo. Un beso. Un incómodo beso que, fuera aceptado o no en ese instante, estuvo totalmente fuera de lugar. Un jefe besa a su empleada en los labios delante de millones de personas (¿qué va a hacer la empleada? ¿apartarle? «No sabes quién soy…»).

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Un gesto que solo era la punta del iceberg. Debajo: chistes sin gracia, visitas al vestuario sin llamar, comentarios machistas, imposiciones, actitudes paternalistas… Las jugadoras no tenían voz, eran simples niñas a las que se las permitía dar patadas a un balón para que se quedaran calladas. El problema es que llevaban mucho tiempo calladas, aguantando, aceptando que así es la vida… Pero se acabó.

Hace unos meses se ponía en duda si realmente el feminismo estaba avanzando. Pues bien… ahora estáis siendo testigos

Y es que todo tiene su contexto, su antecedente, su historia para entender mejor dónde estábamos y cómo hemos avanzado. En 2016 se dio la misma denuncia por parte de dos jugadoras de la Selección española femenina de fútbol. No solo no se hizo nada sino que nadie les escuchó. Nadie. Y les siguieron más intentos.

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En esta ocasión ha sido la sociedad la que ha estallado primero. La denuncia de la jugadora ha llegado días después de un atronador señalamiento popular por un comportamiento que, poco a poco, estamos empezando a interiorizar como inapropiado, baboso… machista. Y no solo de mujeres. «Que las primeras muestras deben nacer de nosotros, y ante todo respeto, tanto mutuo como propio».

Todo lo que hemos vivido nos ha traído a este punto histórico en el que todo ha confluido. Ya hemos cometido muchos errores y hemos aprendido. Por primera vez en la mayor parte de las tertulias televisivas y artículos de prensa se pone el foco en el agresor. Vivimos un momento en el que muchas periodistas están levantando la voz para evitar que se señale a la víctima. En el que no tiembla el pulso en parar en directo una tertulia para calificar de «asqueroso» la justificación de Rubiales.

¿Y sabéis lo mejor? Que esto es solo la punta de otro iceberg, más grande, más denso pero con mayor riesgo de derretirse sino se mantiene. Es el punto de apoyo de la palanca que puede cambiar las cosas, el gran ejemplo. Si estas mujeres se han mantenido tan fieles y firmes a sus convicciones señalando todo lo que ha vivido detrás de las cámaras poniendo en peligro toda su vida profesional, ¿qué va a frenar a nadie para romper el silencio? Que no quede entre vosotros, cuéntaselo a todos. Habrá respuesta. Tendrás ayuda.

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