El Gobierno local de Leganés (PP y ULEG) anunció hace unos meses la creación de un convenio con la Fundación Metrópoli. Se trata de una entidad que, a través de una jornadas con diferentes agentes sociales, desarrollaría el proyecto de ciudad.
En su anuncio, el alcalde, Miguel Ángel Recuenco (PP) aplaudía lo que sería «un ejercicio de reflexión colectiva» orientado «por quienes tienen experiencia». Por su parte, el Presidente de la Fundación Metrópoli, Alfonso Vergara, llamaba a «unir esfuerzos y llevar a cabo un amplio proceso de participación». «A las ciudades con una idea clara de cómo quieren transformarse en el futuro les resulta mucho más fácil atraer iniciativas, talento e inversiones, para poder hacer realidad este proyecto de transformación», sentenciaban.
Sin embargo, esta unión no ha gustado a todos. La Federación Local de Asociaciones de Vecinos (FLAV) de Leganés, en la que se aglutinan las entidades vecinales más destacadas, se ha plantado ante el Gobierno. En un comunicado público han mostrado su negativa a participar. «No somos lelos, no necesitamos a nadie que venga de fuera a decirnos cómo
debemos vivir (…) Vienen de fuera a contarnos cómo tenemos que vivir para que ellos puedan desarrollar sus negocios».
Conscientes de que la ciudad debe repensar su modelo, abogan por debatirlo pero lejos de mesas con «actores que gestionan el suelo» pues velan por sus intereses. «El acto que patrocina el alcalde va en ese sentido, en el de continuar con el viejo urbanismo que sirve para el beneficio de unos pocos y que luego padece la ciudadanía y los barrios de las ciudades», señalan. «El urbanismo que agota el suelo pero que no aborda los problemas de la ciudadanía que vive en la ciudad».
Una ciudad que priorice a los más vulnerables
La FLAV señala que «quieren hablar del modelo de ciudad» buscando un proyecto para poner las necesidades del vecino en el centro y promocionar el transporte sostenible. Por ello, la Federación emplaza al alcalde y a su equipo de gobierno a sentarse a discutir este modelo pero sin “fundaciones ad hoc”, sin equipos preestablecidos.
«Las Asociaciones Vecinales queremos hablar del Modelo de Ciudad, de la Ciudad de los Cuidados, de la Ciudad en la que se oigan las opiniones feministas, las de los más pequeños, de los jóvenes que no tienen empleo ni posibilidad de acceder a una vivienda, de una ciudad en la que se potencie un parque público de vivienda en alquiler, en la que exista alternativa habitacional para las familias con escasos recursos económicos (sociales), en la mejora de los barrios que son calificados como “barrios vulnerables”, en hacer una ciudad plenamente accesible tanto en la calle como en el acceso y dentro de sus casas, en utilizar los tejados para fomentar el tejido verde y/o a la generación de energía, en la rehabilitación de cientos y cientos de edificios que ya tienen más de 30 y 50 años, en una Ciudad en la que se potencie una movilidad urbana sostenible en bici o andando, que recupere espacios hoy privatizados para el uso público, que consiga obtener los ratios adecuados de habitantes/equipamientos y zonas verdes, en dotarnos de normas locales que faciliten la vida de la ciudadanía y no la especulación…», recalcan.