El Pabellón Europa de Leganés vivió una de esas tardes que se recuerdan. De las que empiezan torcidas, se tensan hasta el último minuto y acaban estallando en celebración colectiva. El Innova-tsn Leganés derrotó al Movistar Estudiantes por 68-61, firmando una victoria que vale mucho más que dos puntos: sale del descenso y se convierte en el equipo madrileño mejor clasificado de la Liga Endesa.
No fue un partido cómodo, ni mucho menos. Al contrario: empezó con el equipo local atascado, nervioso y acumulando pérdidas. En el primer cuarto, el Estudiantes corría al contraataque mientras el Leganés se deshacía en posesiones sin finalizar: ni tiros liberados, ni orden ofensivo, ni ventaja alguna. 4-8 a falta de 4:43 y un inquietante 7-15 cuando Javi Fort pedía tiempo muerto con 2:37 en el reloj. En la grada se percibía la misma sensación que sobre el parqué: el equipo no estaba encontrando su partido.
El descanso fue reparador. Las pepineras salieron con otra cara: más compactas en defensa, cerrando líneas de pase y sellando las penetraciones. El Europa empezaba a creer. Aun así, bajo el aro seguían llegando sustos —el Estudiantes dispuso de hasta cuatro ataques consecutivos sin oposición clara—, pero el Leganés ya no se descomponía.
Dudášová enciende la chispa
Y entonces apareció Nikola Dudášová, estrenándose con el Lega. Pisó la línea de triple y clavó el lanzamiento que cambiaba el signo del partido: 22-21. Por primera vez el marcador se teñía de pepinero. El pabellón despertó. La remontada estaba en marcha, aunque sin despegar del todo. El descanso llegó con esa igualdad tan traicionera: 33-31.

Tras el parón, Angelova rompió de nuevo el empate (35-33) y Aminata Sangaré, con un triple valiente, abrió la primera brecha seria (41-37). Cada amago de escapada tenía respuesta estudiantil. Isa Latorre, ex de la casa, clavaba canastas que retraían la euforia. El intercambio fue constante hasta que el Leganés entendió dónde estaba la grieta: castigar cada error visitante.
Llegó entonces el primer rugido del Europa: 50-46 y el público empujando.
Bermejo, Dodson y una grada en pie
En el último asalto emergieron las líderes. Cristina Bermejo anotó tras una gran jugada colectiva y Maya Dodson, sencillamente imparable, volvió a dominar la zona: rebotes, tapones, intimidación. 54-46 al final del tercer cuarto.
A cinco minutos del final, Bermejo volvía a golpear: 62-55. El tiempo corría y el Leganés no se salía del plan: defensa intensa, canastas fáciles —las que otros días se caían— y sangre fría. 66-59 a dos minutos del final. La grada ya no se sentaba: “¡Leganés, Leganés!”. Y a segundos del bocinazo, el marcador sentenciaba la tarde perfecta: 68-61.
Dodson manda y el Leganés sueña

Las cifras confirmaron lo que se vio en pista: Maya Dodson, máxima taponadora de la liga, lideró al equipo con 19 puntos, 7 rebotes, 2 tapones y 24 de valoración, mientras Sangaré firmaba un doble-doble (10 puntos, 11 rebotes) en una actuación total. El equipo dominó el rebote (34-23) y la pintura (24 puntos interiores), y supo rentabilizar los errores rivales (9 puntos tras pérdida).
Celebración en el centro de la pista
Cuando sonó la bocina, el equipo no se escondió: celebró la victoria en el centro de la cancha, abrazándose y mirando a la grada. No era para menos. La victoria saca al Innova-tsn Leganés de los puestos de descenso y devuelve la ilusión a un equipo que llevaba semanas remando contra la corriente.
El Europa volvió a creer. Y Leganés también. En una liga tan dura como la LF Endesa, partidos como este no solo se ganan: se sienten.





