El Innova-TSN Leganés salió derrotado de Alcantarilla (72-64), pero no vencido. En la pista del Hozono Global Jairis, el conjunto pepinero volvió a demostrar que sabe competir incluso en escenarios hostiles. Cayó, sí, pero con honores, dejando destellos de carácter, orgullo y ADN de equipo que no se esconde.
Un inicio sin complejos y con Leganés mandando
El Leganés arrancó el partido con personalidad, sin mirar la clasificación ni el nombre del rival. El primer cuarto fue una declaración de intenciones: intensidad defensiva, ritmo alto y buenas decisiones ofensivas para cerrar el parcial con ventaja (18-14). El Jairis tardó en entrar y el Lega supo aprovecharlo.
Ese buen inicio tuvo continuidad en el segundo cuarto, donde el partido se volvió más físico y trabado. Ahí apareció María Espín, clave desde el perímetro. Dos triples suyos mantuvieron al equipo enchufado y llegaron a poner por delante al Leganés en el marcador (24-27 y 21-23). El problema, una vez más, estuvo bajo el aro propio: la defensa interior empezó a hacer aguas y permitió al Jairis sostenerse en el partido.
El tercer cuarto rompe el equilibrio
Tras el descanso llegó el momento más delicado. El Jairis subió una marcha y el partido entró en una fase de tensión continua. Saltó a pista Alba Prieto, hoy en las filas murcianas y con pasado pepinero, y el choque ganó aún más intensidad.
Hubo incluso confusión en la mesa, con un error que obligó a reclamar dos puntos no sumados de Maya Dodson, reflejo del caos del momento. Aun así, Irene Lahuerta firmó uno de los grandes destellos del partido con un triplazo espectacular (44-41) que volvió a enganchar al Leganés.
Pero fue ahí cuando el Jairis golpeó de verdad. Aprovechó errores defensivos graves, castigó cada desajuste y volvió a abrir una brecha cercana a los diez puntos. Demasiado premio para los locales y demasiado castigo para un Leganés que seguía compitiendo.
Orgullo hasta el final y una derrota con mensaje
En el último cuarto, el Leganés no bajó los brazos. La conexión Lahuerta–Sangaré volvió a brillar. Se nota que llevan años compartiendo pista, que se entienden sin mirarse. Aminata Sangaré, imperial en la pintura, sostuvo al equipo con rebotes, puntos y carácter.
No fue suficiente para culminar la remontada, pero sí para dejar un mensaje claro: este equipo tiene alma. El resultado final (72-64) deja una derrota en el casillero, pero también una sensación que vale mucho más.
El Leganés cayó con honores, compitiendo hasta el último segundo. Y eso, en una liga tan exigente, también cuenta.



