«¡Sois unos sinvergüenzas! Vais a ser los responsables de que niños se queden en la calle. Tú y tú y tú». Este ha sido el grito de Feli, vecina y activista de Leganés desde el palco de visitantes del Congreso de los Diputados en la tarde de este 27 de enero. El motivo: la mayoría de la Cámara votaba en contra de prorrogar el llamado Decreto antidesahucios.
PP, Junts y Vox han hecho valer su mayoría (178 frente a 171) para tumbar el Decreto ómnibus del Gobierno de la nación (PSOE+Sumar) en el que se llevaba un escudo social. Entre las medidas, estaba una nueva moratoria antidesahucios para las familias vulnerables sin alternativa habitacional. «Esto abre la puerta a dos o tres meses fatídicos», asegura Feli.
Ella lo sabe bien, es presidenta de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en Leganés. Cada miércoles ve casos de familias que, tras quedarse en el paro uno de sus miembros o tras una separación o un divorcio convulso, ven imposible hacer frente a los gastos de la casa. Y más en Leganés, donde el precio de la vivienda ha subido exponencialmente.
La indignación en el Congreso de los Diputados
Ante esta votación, activistas de la PAH han acudido como público al Congreso para conocer qué ocurriría. Indignados, han asistido al debate en el que las tres formaciones han anunciado su intención de voto dejando ver que no saldría adelante.
«Me he enfadado mucho porque pensaba en los niños. Muchos niños se van a quedar en la calle porque ellos no han levantado la mano… No he podido callarme y me he levantado», explica Feli a Leganés Activo. Así ha increpado a algunos diputados mientras otros la aplaudían, incluso de pie. Todo ante la atónita mirada, incluso, de sus compañeros.
Mientras, la presidenta de la Cámara baja, Francis Armengol, la llamaba al orden y, viendo que Feli mantenía su enfado, pedía finalmente que la echaran de la sala, identificándola más tarde.
Decenas de familias de Leganés, en vilo
Solo en Leganés, decenas de familias se han beneficiado durante los últimos cinco años de este decreto. Esto les ha permitido poder mantener un techo sobre sus cabezas mientras buscaban mejorar su situación encontrando un trabajo mejor pagado o una alternativa que pudieran pagar.
El perfil es claro: familias monomarentales con hijos y trabajos a media jornada para poder hacerse cargo de ellos. Trabajos precarios, que no llegan al sueldo mínimo, con el que hacen equilibrios gracias a las ayudas de Cáritas u otras entidades para poder comer. Mientras, alternan el pago de suministros con el pago del alquiler o hipoteca.
Ahora, estas familias están en riesgo. No prorrogar el decreto antidesahucios abre la puerta a los juzgados a reactivar sus procesos de lanzamiento. «Vamos a tener unos meses terribles. Hay muchas familias que tienen activada la moratoria porque están esperando una alternativa social. Ahora los juzgados pueden echarlas sin que les llegue todavía ese piso que pueden pagar».




