Ir con prisa puede salir caro. Muy caro. Sino, que se lo digan a un vecino que salió de una tienda sin pasar por caja un destornillador valorado en 30,94 euros. Resultado final: multa de 120 euros: cuatro veces más que el precio de la herramienta.
La historia no es de ficción. Ocurrió el 18 de septiembre de 2025 en un establecimiento de Leganés. Según los hechos probados, el acusado tomó varios artículos y no pasó el destornillador por la caja de autopago. El producto fue recuperado antes de que saliera de la tienda.
Lo que podría haber sido simplemente un hurto en grado de tentativa, dio un giro cuando empezó el proceso judicial.
“Iba con prisas y se me olvidó”
El condenado recurrió la primera sentencia alegando que «no tuvo intención de sustraer nada». Su versión, según recoge la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid: estaba comprando una campana que tenía que instalar, la dependienta tuvo problemas para pasar el código y, como iba con prisas para recoger a su hijo, se les olvidó escanear el destornillador.
La Audiencia Provincial ha sido clara. No es que no le crea, sino que el acusado no acudió el juicio para defender su versión porque «se equivocó de sala», algo que no convenció al tribunal. La realidad: la única prueba practicada en el juicio fue la declaración del vigilante, que aseguró que el denunciado salió sin pasar el producto por la caja de autopago.
Resultado: recurso desestimado y sentencia confirmada.
De 30 a 120 euros (más costas)
El fallo inicial impuso una multa de 20 días con cuota diaria de 6 euros. Total: 120 euros. El destornillador costaba 30,94 euros. Las prisas y el despiste le han costado a este vecino casi 90 euros. A eso hay que sumar el paseo por juzgados, el recurso y el mal rato.
Conclusión sencilla: en las cajas de autopago, mejor revisar dos veces el ticket antes de salir. Porque las prisas, cuando pasan por el Código Penal, suelen multiplicar por cuatro.



