El Innova-tsn Leganés cayó por 80-69 ante BAXI Ferrol en el último partido de la liga regular, un duelo marcado por dos caras radicalmente opuestas. Una primera mitad para olvidar y una segunda que deja señales muy claras de lo que este equipo puede ser cuando aprieta de verdad.
Porque el plan de Javier Fort estaba claro desde antes de saltar a pista: medir esfuerzos, crecer con el paso de los minutos y no quemar cartuchos antes del partido importante del jueves. El problema es que ese “ir de menos a más” empezó demasiado abajo.
Un partido roto en el inicio
El arranque fue un golpe directo. Ferrol salió enchufado, agresivo, dominando el ritmo y castigando cada error. El primer cuarto (28-6) fue un aviso serio, y el segundo terminó de romper el partido con un parcial acumulado de 54-21 al descanso. Demasiada diferencia. Demasiado pronto.
Leganés no encontraba fluidez ni en ataque ni en defensa. Los números lo reflejan: apenas un 39,5% en tiros de dos y un pobre 25,9% en triples. Mientras, Ferrol se movía cómodo.
El tercer cuarto que cambia todo
Pero tras el paso por vestuarios llegó otro partido.
El Leganés ajustó atrás, subió líneas, empezó a incomodar. Y, sobre todo, empezó a encontrar aro. El tercer cuarto fue el punto de inflexión: 12-21 de parcial, igualando prácticamente la anotación de toda la primera mitad en apenas diez minutos .
Ahí aparecieron nombres propios. Aminata Sangaré (17 puntos, 15 rebotes) lideró la reacción, dominando la pintura y sosteniendo al equipo . También Irene Lahuerta, con 10 puntos y un 75% en triples, aportó ese punto de amenaza exterior que había faltado.
El Leganés empezó a creer. Y eso se notó.
Una reacción sin premio, pero con mensaje
El último cuarto fue un ejercicio de orgullo. Con el partido prácticamente decidido, el Leganés apretó, subió el ritmo y llegó a reducir distancias. Incluso en los últimos dos minutos, con 80-64 en el marcador, el equipo aceleró buscando una remontada imposible.
La última posesión, con 28 segundos por jugar, resume el partido: lucha por el balón, oportunidad… y fallo final de Driessen. No hubo milagro, pero sí mensaje.
El 80-69 no cambia nada en la clasificación. Pero sí deja una lectura clara: cuando este Leganés compite de verdad, puede plantar cara a cualquiera. Y ahora viene lo importante. El jueves ya no hay margen. Solo cuenta empezar como se terminó hoy.



