Deshacernos de lo malo para dejar sitio a lo bueno. Este es el espíritu de la noche de San Juan que tan arraigada está en las playas de la costa mediterránea de España y, desde hace años, también en Leganés. Una gran escultura de porexpan que alberga los malos recuerdos de todos los presentes hasta hacerlos arder.
En esta ocasión hubo una novedad: se dijo adiós a la traca que encendía el dragón. En su lugar, la hoguera se envolvió en llamas fruto de una bengala y un carril de gasolina. Una novedad que sorprendió a todos, y más al alcalde, Miguel Ángel Recuenco (PP), que tuvo que saltar al darse cuenta de que estaba pisando gasolina cuando lo prendió.
Los 400 años de Leganés como Villa
La noche de San Juan está cargada de simbolismo, y Leganés lo aprovechó con el diseño de la hoguera. La figura de este año no solo era un dragón. Por el redondo aniversario como Villa de la ciudad, la figura tenía varios guiños a la historia de Leganés.
El dragón en sí tiene un gran simbolismo, no solo por San Juan, sino por el monstruo de Leganés, que hace años que se adoptó como una suerte de mascota.
Además de un cartel con el lema ‘Leganés 400 años como Villa’, el dragón estaba ataviado con las llaves de la ciudad, el escudo oficial colgado al cuello y unas flores en la base, zarzas, como guiño al barrio de Leganés.

El teléfono de La Fortuna
La hoguera de Leganés Norte no era la única con recuerdos y guiños a la historia. La efigie que se hizo quemar en La Fortuna homenajeaba el 150 aniversario de la primera llamada telefónica.
Con una placa explicativa y un retrato de Graham Bell en la base, la efigie, que ardió en tiempo récord, recordaba la figura del primer teléfono con el que se hizo esta histórica llamada.
La música envuelve San Juan
En Leganés Norte, la música envolvió la fiesta de San Juan con el concierto de Little Sonora desde las 20.30h en la Plaza del Milenio, y el ambiente de DJ Tello en la explanada del parking de Zarzaquemada desde las 22h.
Una música que continuó tras la hoguera y los fuegos artificiales, mientras que los Bomberos de la Comunidad de Madrid, del parque de Parla, refrescaban a los presentes con las mangueras, dejando incluso que los más pequeños las cogieran.
Por su parte, La Fortuna continuó con la programación de sus fiestas.
Quemar lo malo para que llegue lo bueno
Este año, la efigie tenía su propio buzón donde los asistentes han colocado los papeles que marcaban sus miedos, sus penas y aquello de lo que quieren escapar. «Hay que quemar lo malo, no los deseos, las hoguera purgan», repetía DJ Tello.
La tradición invita a quemar lo malo: experiencias, recuerdos… La mayor parte de los asistentes apuntan todos los detalles en un papel que lanzar a la hoguera. Recuerdos malos que marcan y quieren eliminar para dar paso a lo bueno.
Otros directamente lanzan los apuntes los libros o los apuntes del curso para poder hacer borrón y cuenta nueva, dando un paso más en su vida. Experiencias de todo tipo que guardan todo tipo de historias detrás que marcaron a sus protagonistas.

Y es que la noche de San Juan es mágica para todos. No solo es la noche más larga del año, sino que también, la noche en la que todo cambia, el ciclo termina y el verano, con sus vacaciones, purga todo para un nuevo comienzo.




