Cruz Roja es una de esas entidades que siempre está. Que siempre estuvo. Aunque no fue así. La entidad ha cumplido 50 años desde su instauración en Leganés; medio siglo en el que su presencia, sus actuaciones y su objetivo han ido evolucionando al mismo paso que la propia ciudad.
Cuando Cruz Roja abrió su primera asamblea en Leganés en 1976, su principal misión era cubrir las enormes carencias sanitarias de una ciudad en plena expansión. No existía todavía el Hospital Severo Ochoa, había un único ambulatorio y muchas especialidades obligaban a desplazarse hasta Madrid. Su sede funcionaba como puesto de socorro y buena parte del voluntariado se dedicaba a atender emergencias y trasladar pacientes.
Medio siglo después, aquella atención sanitaria urgente ha dejado paso a una intervención social mucho más amplia, individualizada y especializada. El cambio no supone que Cruz Roja abandonara las emergencias. La mejora de la red pública y la integración de los recursos en el 112 hicieron innecesario mantener cuatro puestos próximos en Leganés, Getafe, Fuenlabrada y Alcorcón. La respuesta sanitaria de Cruz Roja quedó centralizada en otras asambleas y la organización local volcó sus recursos en necesidades que comenzaban a crecer.
El principal escudo contra la drogadicción
Durante los años ochenta cobró importancia el trabajo con jóvenes, en una época marcada por la drogadicción y la falta de alternativas. Después llegaron nuevos problemas: el envejecimiento de la población, la inmigración, las familias con empleos precarios y las personas que, aun teniendo trabajo y vivienda, no consiguen cubrir los gastos básicos.
Esa evolución explica que la Cruz Roja actual ya no espere únicamente una emergencia. Entra en los hogares, acompaña a consultas médicas, combate la pobreza energética y ayuda a entender tratamientos. Su vehículo adaptado traslada a personas con movilidad reducida, incluso a hospitales situados fuera de Leganés. Los voluntarios también realizan acompañamientos para que el paciente comprenda las indicaciones médicas y pueda comunicárselas después a su familia.

Ayuda a todos los sectores de la población: una accesibilidad transversal
La atención se extiende a la infancia, mediante espacios donde los menores pueden hacer los deberes mientras sus padres trabajan; a las personas sin hogar, con equipos que salen a la calle; y a quienes llegan a España sin papeles ni redes de apoyo. Cruz Roja actúa en estos casos como puente con los servicios públicos.
El empleo se ha convertido igualmente en una pieza importante. La entidad ofrece formación en logística, alimentación, cuidados o comedores escolares, además de enseñar a preparar currículos, afrontar entrevistas y utilizar herramientas digitales imprescindibles para buscar trabajo o relacionarse con la Administración.
Cincuenta años acompañando en la soledad
El último paso de esta transformación es el proyecto piloto Vida Independiente en Comunidad. En Leganés atiende ya a cerca de 50 personas —de un objetivo de 80— afectadas por la soledad no deseada o la pérdida de autonomía. No se limita a quienes viven solos ni a los mayores: también incluye a jóvenes, mujeres y migrantes sin relaciones significativas.
En cincuenta años, Cruz Roja ha pasado de auxiliar ante una urgencia a intentar evitar que la vulnerabilidad termine convirtiéndose en una emergencia. Como resume la propia organización, su trabajo consiste en “mutar”: leer lo que sucede en Leganés y adaptar personas, programas y recursos a cada nueva necesidad.
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