Una avería en la red eléctrica de Iberdrola ha provocado cortes de luz recurrentes durante esta semana en varios edificios públicos situados en el centro de Leganés. Las interrupciones han afectado a dependencias administrativas del Ayuntamiento, a la oficina de Hacienda y a los juzgados, complicando la atención al público y la realización de trámites.
Los fallos se han registrado en distintos puntos de la almendra central y han impedido durante algunos periodos el funcionamiento normal de ordenadores, aplicaciones y otros sistemas necesarios para gestionar expedientes. Esta dependencia de los medios informáticos ha hecho que incluso trámites aparentemente sencillos quedasen paralizados durante los cortes.
Las consecuencias de los cortes de luz
Ejemplo de ello han sido los fallos sufridos en el sistema de grabación y emisión del Pleno del Ayuntamiento de Leganés. Lo que impidió que quedase registrado en el acta el debate de los primeros puntos.
La situación ha tenido consecuencias directas para los vecinos que habían acudido a estas dependencias. Algunos ciudadanos que no tenían una gestión urgente se han visto obligados a regresar a sus casas sin poder resolverla, después de desplazarse hasta las oficinas y esperar para ser atendidos.
Los cortes también han generado dificultades en el trabajo interno de los empleados públicos. La interrupción de los sistemas informáticos ha afectado a la gestión de determinados procedimientos municipales, así como a la actividad de los juzgados y a los trámites que se realizan en Hacienda.
El origen: una avería de Iberdrola
Desde el Ayuntamiento de Leganés señalan que el origen del problema es externo a la Administración local y lo atribuyen a una avería relacionada con Iberdrola. Según la información de la propia compañía eléctrica, se habría dado por solucionada la incidencia durante la jornada de este viernes.
La recuperación del suministro debería permitir que la actividad vuelva progresivamente a la normalidad. Los vecinos que hayan visto frustrada una cita o una gestión deberán comprobar ahora si necesitan solicitar una nueva fecha o acudir nuevamente a la oficina correspondiente.
El episodio vuelve a dejar en evidencia hasta qué punto la atención presencial de las administraciones depende de unos sistemas tecnológicos que, sin suministro eléctrico, apenas ofrecen alternativas para evitar que el ciudadano termine pagando las consecuencias de una avería ajena.







