Las Fiestas de San Nicasio 2026 han vivido un nuevo lleno en Leganés. La banda de Mägo de Oz fue el plato fuerte de un festival de rock junto a Barracüda, Leize y Kamikazes, que llenó el recinto ferial del barrio.
Desde última hora de la tarde, el rock resonaba en el escenario del recinto ferial. Con un poco de retraso, Barracüda saltó al escenario para comenzar una noche de rock que continuaron Kamikazes y Leize, que hicieron moverse a todos los presentes, disfrutando del ritmo desde el inicio.
Era medianoche cuando llegó el plato fuerte: Mägo de Oz. Sus integrantes subían al escenario entre aplausos, dispuestos a convertir San Nicasio en una auténtica fiesta de guitarras, violines y hechizos.
Mägo de Oz recupera su primera voz en Leganés
Pero la noche todavía guardaba un as bajo la manga. O, mejor dicho, un viejo mago dispuesto a volver a hacer magia.

Emocionado, Juanma Lobón, primer vocalista de Mägo de Oz, subía al escenario entre una ovación cerrada y con el público coreando su nombre. «Es un orgullo volver a Leganés porque es como mi segunda casa», confesaba antes de comenzar a entonar una de las canciones que marcaron la primera etapa de la banda: La ruta de los sordos.
Fue uno de los momentos más especiales de la noche. El pasado y el presente de Mägo de Oz se daban la mano ante un público que recibió el regreso de Juanma como se reciben las mejores sorpresas: cantando a pleno pulmón.
Un reencuentro que convirtió el concierto en algo más que una sucesión de grandes éxitos. Durante unos minutos, el escenario de San Nicasio se transformó en una máquina del tiempo para recordar los primeros pasos de una banda que ha hecho del rock y la fantasía sus señas de identidad.
Hechizos, fuego y rock hasta que el cuerpo aguante
El concierto hizo las delicias de los seguidores de la banda. Hubo espacio para denunciar el maltrato, «porque las cosas hay que llamarlas por su nombre», con Mi cuerpo y yo dejamos de hablar, y para recordar a las víctimas de la DANA con Ríos de lágrimas.
Tampoco faltaron las canciones que invitan a dejarse llevar. El amor prendió la mecha con La danza del fuego y la magia volvió a apoderarse del recinto con Hechizos, pócimas y brujería.

Entre guitarras, saltos y estribillos coreados, Mägo de Oz demostró que sus canciones siguen encontrando nuevas voces entre el público, mientras quienes llevan años siguiendo a la banda recuperaban recuerdos al ritmo de cada acorde.
Leganés volvió a rendirse al hechizo del rock en una noche en la que la nostalgia compartió protagonismo con la música en directo. Y aunque Juanma Lobón fue la gran sorpresa, el público también tuvo mucho que decir: miles de gargantas dispuestas a cantar, bailar y saltar sin reservarse nada.
Porque si algo quedó claro en San Nicasio es que la magia de Mägo de Oz sigue viva y que, cuando suena el rock, siempre hay ganas de seguir «hasta que el cuerpo aguante».






