Con solo 17 años, Sofía Soto ya ha pisado el escenario de La Voz Kids y ha conseguido emocionar al público de Leganés con su voz. Su actuación durante la inauguración del Centro Cívico de Vereda de los Estudiantes fue una de las sorpresas de la jornada, mostrando el talento de esta joven cantante de origen venezolano que sueña con dedicarse profesionalmente a la música.
Su historia comenzó a los siete años, cuando se atrevió a cantar Tonada de luna llena en un concurso de talentos de su colegio. Desde entonces, la música se ha convertido en una parte fundamental de su vida, incluso durante los momentos más complicados de su adaptación a España.
Ahora, mientras estudia Bachillerato de Artes Escénicas y prepara su participación en un musical, Sofía Soto recuerda su experiencia en La Voz Kids, habla de sus referentes musicales y explica cómo ha encontrado su lugar sobre los escenarios. Una vocación que tiene clara desde pequeña y que sigue cultivando desde Leganés.
¿Cómo descubriste que era tu vocación?
Es una historia muy cómica. Yo no cantaba nada ni me gustaban los musicales, pero cuando yo estaba pequeña formaron un show de talentos en mi colegio. De camino al colegio escuchábamos en el coche a Caetano Veloso, me encantaba la canción ‘Tonada de luna llena’, y decidí cantarla. Mi madre se quedó a cuadros pero todas las mañanas lo intentaba. Tenía 7 años, pero me subí al escenario y, sin miedo, la canté.
Dije ‘qué cálido se siente’, y me encantó. Entré en el coro y comencé a cantar las parranditas, como los villancicos en España, pero en Venezuela. Después me cambié a un coro en Valencia (Venezuela) en el que hacíamos más intercolegiales, concursos de talentos, festivales de navidad, y podía desarrollarme más como cantante individual.
A partir de ahí empezaste a formarte en la música…
Sí, desde los 8 años empecé a cantar. Paré el año en el que llegué a España porque estaba desubicada, me costó adaptarme al sistema educativo de aquí. Yo estaba en 1ºESO y en España me pasaron a 3º ESO por la edad. Allí no damos tanta matemática y lengua, las calificaciones van de 0 a 20…

Cuando llegue aquí conocí a Dejóvenes y tuve una sesión en Mandala donde hice un repertorio de música latina. Me gustó mucho para seguir cantando. Ahora logré pasar secundaria con esfuerzo, me gradué en secundaria y ahora estoy en el Bachillerato de Artes Escénicas y en el coro como Soprano.
¿Qué tal en este salto?
Me encanta. Estoy en mi pecera. De ver números y ecuaciones a ver coro, interpretación, improvisación… Todo el mundo canta, toca música, interpreta… Es muy bonito encontrar a la gente con la que deberías estar. El rompecabezas cuadró a la perfección, ya no estoy fuera de la caja ni nada. Es como que el mar se tranquilizó y ahora puedes nadar tranquila.
Uno de los primeros pasos que diste fue participar en las audiciones a ciegas de La Voz Kids.
Antes de las audiciones hay un montón de evaluaciones. Nos apuntamos para ver qué pasaría y fuimos celebrando cada pase aunque en el final me dijeron que no había pasado, pero que del esfuerzo me iban a dar entradas para verlo en directo como público. Dije ‘algo es algo, estaré en el plató’.
Es muy bonito la sensación de ver todas las luces y los chicos emocionados haciendo lo que les gusta.
Cuando llegamos la presentadora nos dijo que revisáramos bajo las butacas y cogí un sobre rojo, que todavía tengo pegado en mi pared. Bajé al plató y ponía ‘Sofía, estás en las audiciones’. Empece a saltar y agarre a la presentadora y empezamos a saltar las dos. Todo fue muy rápido. Cuando estuve en el coche esperando fui consciente de lo que había pasado. ¡Sí que lo logré entonces! Es una adrenalina pura.
¿Y te tocó salir sin prepararte?
Después de eso fueron semanas de preparación: muchas horas, muchos días compartiendo con los chicos que también van a audicionar.
El día que me tocó salir estaba tranquila pero al ser la última elegida, me empezó a entrar un nervio; nervio bueno, hasta que ya vinieron a por mi. Me acompañaron, pisé fuerte el escenario que tienes que hacerlo para que te escuchen los jueces, y canté ‘Que la vida vale’ de Natalia Lafurcade, que me apasiona la canción y la cantante.
¿Cómo fue la sensación?
No fue miedo, fue ‘ya que estoy aquí voy a disfrutar lo más que pueda’. Empecé a cantar, a animar a la gente, a bailar… fue lo más bonito esa conexión con el público. No tenerle miedo al público es lo más importante. Aunque tengas la mejor voz, si tienes miedo a la tarima va a ser complicado. Hay que tener presencia y pisar fuerte.
No se voltearon pero fue muy bonito la sensación de lograr estar algo muy importante aquí en España porque muchas personas lo ven. Además, logré sentir la canción y todo se dio perfecto para mi.
Fuera del plató había venezolanos que me felicitaron y me dijeron que estaban muy orgullosos, y eso fue muy bonito. Tú como venezolano llegas a un país diferente y que tu nacionalidad te acoja y te felicite, es precioso.
¿Y cuál ha sido la reacción?
Mis compañeros de clase se sorprendieron cuando lo vieron porque no puedes decir nada por contrato. Cuando lo subí a redes empezaron a subir los seguidores, y hay comentarios de gente que se emocionó con la actuación. Es muy bonito llegar a ese nivel de conexión con el público.
Llegar a la televisión es complicado y haber estado allí es un logro. Sí se puede. Ya no puedo volver a inscribirme pero estoy evaluando la posibilidad de intentarlo cuando cumpla 18 para inscribirme en La Voz.
¿Cuáles son tus referentes?

Soy muy melómana. Me encanta la música latina, pero me gustan mucho la salsa, baladas, los corridos mexicanos que tienen mucha personalidad, y pop… En cuanto a artistas me encantan Juan Gabriel, que es uno de los referentes más importantes para mi sobre todo por la personalidad que tiene y el show que da; también Selena Quintanilla, Rubén Blades…
Pero te identificas más con la música de los 80 o 90…
Sí, me identifico más con la música anterior porque llamarle ‘música’ a todo es un error; no todo que tenga un tempo es música. La de ahora se puede escuchar de fiesta pero no tiene el mismo valor: la emocionalidad que da, la composición, lo que transmite… No está igual de trabajado.
En este bachillerato de Artes Escénicas te formarás también en artes escénicas, ¿te ves en un musical?
En mi instituto van a organizar el musical ‘Heathers’, y me han dado uno de los papeles principales. Será la más mala, será divertidísimo. Es una tragicomedia que critica la sociedad de un instituto de Estados Unidos, con las populares, el bulliyng, incluso los tiroteos.
¿Y cómo te ves?
Ahora mismo me veo preparada. Tengo que estudiar, porque me encanta, y es divertido porque lo trabajas todo de una vez. Me gusta el ambiente de los musicales, es el mío. Es estar estar corriendo de un lado a otro, y cantar y bailar y saltar, entrar y salir de escena… Es lo mío. Estoy cómoda. Me gusta esa presión que me impulsa a ser una mejor versión de mi: mejorar técnica, vocalización, ampliar el rango vocal… Me siento cómoda y presionada. Lo mejor.






