Se han cumplido seis años de la primera y dramática ola de COVID en España. Mucho se ha hablado de lo vivido durante el confinamiento y la tragedia de las residencias de mayores en Madrid, pero aún quedan muchos puntos de vista por explicar. De entre ellos, el de las trabajadoras de las residencias, una cuenta pendiente que el cómic ‘7291’ pretende saldar.
El cómic, que ha sido presentado esta semana en Leganés, narra los peores días de la pandemia de COVID vividos en las residencias de Madrid, desde el punto de vista de las trabajadoras. Un rol denostado y muchas veces criticado cuando se recuerdan estos meses.
Al infierno que se vivía dentro de las residencias de mayores de Madrid, a las trabajadoras se les añadía la incomprensión del exterior. «Los testimonios eran desgarradores», explica Boris Ramírez, coautor, dibujante y colorista del cómic. «Aún sabiendo dónde nos metíamos, quedamos muy sorprendidos de lo que se vivió. Fue mucho, mucho peor de lo que nos imaginábamos», añadía.
Esta angustia es la que se ha querido dejar patente en el cómic, donde el color tiene mucho protagonismo. A través de él, Boris ha querido plasmar las emociones de las trabajadoras, y diferenciar lo que ocurría dentro de las residencias -en tonos azules de angustia-, y lo que ocurría fuera -con tonos cálidos-. «Eran dos mundos diferentes», subrayaban.

Para las familias, para los directores y para los vecinos, las empleadas se convirtieron en un saco de boxeo para lanzar sus críticas. «La culpa era siempre de las auxiliares y el personal que estábamos allí. ¿Incomprendidas? Sí ¿Pasando de ello? También», explicaba Amalia, trabajadora de residencia en Leganés durante la pandemia y que acudió a esta presentación.
Con el tiempo, la perspectiva ha cambiado, siendo conscientes de que ellas también fueron víctimas de la falta de medios y la indefensión, llegando a calificarlas de heroínas. «Yo nunca me he sentido una héroe: hemos sido personas humanas intentando salvar la vida de otras personas», añadía Amalia.
«Una actuación criminal por la que no han pagado»
Durante la presentación, se ha repetido una de las ideas que más daño hace a todos los familiares: «A día de hoy las residencias están igual, siguen sin medicalizarse. Si se repitiera otra pandemia, volvería a pasar igual», aseguraba el director de cine Javier Quintas, autor del epílogo.
En este sentido, Mayte Rodríguez, de la asociación ‘Verdad y Justicia’, subrayaba que, con los últimos emails revelados, se puede afirmar que ya sabían que la situación en las residencias era crítica pero «decidieron no hacer nada para invertir en el Hospital Isabel Zendal, que fue el photocall de Díaz Ayuso». «Nunca la discriminación puede ser una forma de gestión», añadía.
«Se actuó de una manera criminal, a la gente que se dejó morir tenían los mismos derechos, o incluso más, porque estuvieron toda su vida contribuyendo, luchando y pagando para obtener los mismos derechos que los demás. Y no los tuvieron. Fue una actuación criminal por la que nadie ha pagado y tarde o temprano tendrán que pagar por ello»
Javier Quintas, director de cine y televisión
En estos seis años, familias y trabajadoras han ido de la mano para exigir explicaciones y que las autoridades no solo paguen, sino que tomen medidas para que no se vuelva a repetir la situación. Algo que a día de hoy todavía no han conseguido.





