Escribimos como vecinos de Leganés para denunciar públicamente la total desprotección y el asedio acústico que sufrimos ante el inicio del Oktoberfest en el aparcamiento exterior de Westfield Parquesur, contiguo a las viviendas.
Esta situación nos llega inmediatamente después de soportar un mes de conciertos en el recinto de Villaverde, un macroevento que, a pesar de estar a 2,5 km de distancia, retumbaba dentro de nuestras casas en Leganés. La diferencia es que lo de ahora es mucho peor: la carpa del Oktoberfest dura muchos más días (hasta el 15 de noviembre), está abierta muchas más horas y, para colmo, la tenemos literalmente al lado de casa, no a kilómetros de distancia. Hablamos de un evento que nos va a someter a jornadas de ruido ininterrumpido de 17:00 a 00:00 los jueves y viernes, y auténticos maratones acústicos de 12:00 a 01:00 los sábados y domingos. Son 13 horas sin parar que superan con creces la jornada laboral de los propios trabajadores del centro, con una diferencia indignante: ellos cobran por aguantarlo menos horas y libran; los vecinos lo sufrimos gratis en nuestras casas más horas y no tenemos dónde escapar.
Queremos dejar claro que esto es una zona residencial. Aquí viven familias con niños y jóvenes que intentan estudiar y sacar adelante sus exámenes; personas mayores y enfermos que intentan sobrellevar sus problemas de salud; personas que teletrabajan desde sus hogares y trabajadores que madrugan a diario y necesitan descansar.
Queremos manifestar que la autorización de estos eventos, sumada a la permisividad ante la continua vulneración de los límites de ruido que vierten al exterior, se está convirtiendo en un desencadenante de fracaso escolar, caída del rendimiento laboral y problemas de salud física y mental en el vecindario. El ocio de terceros, a menudo ni siquiera de este municipio, y el beneficio económico de los promotores de estos eventos, no puede pasar, bajo ningún concepto, por encima de la salud y el descanso de los ciudadanos de Leganés. Este festival hace que el estudio, el trabajo, el descanso y la vida familiar sean imposibles. Aquí no se puede vivir.
Un aparcamiento en zona residencial no es sitio para estas eventos, que incomprensiblemente además, dejan sin espacio para aparcar a los usuarios de Parquesur, quienes terminan saturando con sus coches las calles del vecindario.
El ruido exterior provocado por la música y los graves (ruido puramente impulsivo y de baja frecuencia) supera con creces los límites de la normativa acústica de Leganés, que restringe el impacto rítmico en linde residencial a un máximo real de 50 dBA de día y 40 dBA por la noche. Los graves martillean directamente en el interior de nuestros dormitorios con las ventanas cerradas, destrozando el límite estricto de 35 dBA de día y 30 dBA de noche.
Exigimos que el Ayuntamiento y la Concejalía de Medio Ambiente actúen de inmediato, controlen los limitadores de sonido de forma real y protejan a los ciudadanos.






