Pero… ¿Qué es el TDAH?

0
niño atención

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con hiperactividad), es uno de los trastornos del neurodesarrollo mas diagnosticados en la infancia. Sin embargo, sigue rodeado de una gran cantidad de mitos.

Distraído, inquieto, movido, impulsivo, desatento, con una gran capacidad para dejarlo todo a medias, con dificultades para planificar o iniciar una serie de pasos que le lleven a un fin… Este tipo de comportamientos suele ser bastante común en casi todos los niños en determinado momento. Sin embargo la mayoría de los niños, aunque a veces se comporten así, son capaces de controlar sus impulsos cuando la situación lo requiere. Solo unos pocos, los que tienen esas dificultades en varios contextos (tanto en la escuela como en casa, como con cuidadores), las dificultades se mantienen al menos seis meses, y les provocan un grave deterioro de su vida personal, académica, social o familiar, pueden ser que tengan Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

El TDAH, como decíamos, es una entidad con base fisiológica. No se debe ni a una mala educación, ni a una ausencia de límites, ni es culpa de los padres (y por supuesto, no “se cura con una torta a tiempo”). Es un trastorno con una fuerte carga genética (casi el 76% se explica por causa genética), y en la que parecen verse implicadas estructuras neuronales con menor grado de desarrollo (los circuitos cerebrales del córtex prefrontal, los ganglios basales y las conexiones frontoestriadas) así como irregular producción de neurotransmisores como la dopamina y adrenalina (sustancias químicas del cerebro encargadas de transportar la información). Este déficit de dopamina y noradrenalina genera problemas en los circuitos reguladores de varias zonas del cerebro como el córtex prefrontal, el cuerpo calloso y los ganglios basales lo que altera el funcionamiento de las funciones ejecutivas, responsables de dirigir el foco de atención, planificar, organizar y regular la conducta e inhibir estímulos irrelevantes del entorno.

Las dificultades en la regulación, y los problemas que causa


En el TDAH distinguimos tres subtipos, fundamentalmente basados en la predominancia de una u otra sintomatología. Así, distinguimos entre TDAH subtipo desatento (aquel en que lo predominante es la falta de atención), TDAH subtipo Hiperactivo/Impulsivo (caracterizado por la agitación motriz y la impulsividad) y el TDAH subtipo Combinado (aquel en que la sintomatología desatenta y la impulsiva/inquieta se manifiestan por igual). En cualquiera de los casos, lo que todos parecen compartir son las dificultades para su propia regulación, lo que hace que frecuentemente se vea acompañado de otros problemas: dificultades para el control emocional, dificultades de relación social (o directamente exclusión social), dificultades de comportamiento (es muy común la presencia de comportamientos disruptivos), dificultades académicas, fracaso escolar… Incluso en la edad adulta, se ha comprobado que la presencia de TDAH en un adulto (no tratado en su infancia) aumenta el riesgo de comportamientos adictivos, trastorno de la conducta alimentaria o problemas con la justicia.

El diagnostico adecuado, y el tratamiento, multidisciplinar.

El hecho de que los síntomas que aparecen en el TDAH sean comunes a muchos otros trastornos, o incluso a comportamientos totalmente sanos, hace muy importante un adecuado diagnóstico diferencial. No todo comportamiento impulsivo o distraído implica un TDAH. En muchas ocasiones, niños distraidos pueden indicar muchas cosas, desde problemas familiares, a desmotivacion, hasta acoso escolar (no todo es TDAH). Ni todos los TDAH tienen el mismo tratamiento.

La mayor parte de las veces, un adecuado tratamiento incluye muchas áreas (autocontrol, pero también autoestima, habilidades sociales, o intervención en otras áreas que puedan verse afectadas, como las emocionales), y es importantísimo que intervengan y se coordinen todos los actores: el niño, (evidentemente ya que es el principal agente), sus padres (ya que el área familiar puede verse muy deteriorado y a veces unas pautas efectivas pueden calmar y mejorar el sistema de la familia), los profesores (imprescindibles, ya que una parte muy importante de la vida y de la autoestima de los niños se realiza allí, en aula, en el recreo, o en el comedor) y los profesionales sanitarios (psicólogos, médicos, psiquiatras, neurólogos…). Aquí también es importante hablar del papel de la medicación. La medicación existente es muy eficaz y tiene su importancia, pero ni es el eje fundamental ni tiene por qué ser prescrita para todos los niños. Es una herramienta mas, una muleta que deberá ser considerada si es necesaria, pero nunca la única alternativa ni la mas importante.

De la adecuada detección y tratamiento dependerá la mejora del niño. Por eso, si tienes alguna duda o sospecha, no lo dudes, pregunta a un profesional.

Fernando Calvo Díaz

Psicólogo General Sanitario

knossospsicologos@gmail.com

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí