Problemas de la lectura: La dislexia

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dislexia infantil

La dislexia es una dificultad en el aprendizaje de la lectoescritura, descrita en todos los paises del mundo, y que normalmente afecta entre un 5 y un 17% de la población. Lo sufren por igual niños que niñas, pero se diagnostica mas en niños.

La lectura

Lo primero de todo, una definición: la lectura, aun cuando es algo que realizamos a diario, es una actividad sumamente compleja. Comienza en la decodificación de signos escritos y termina en la comprensión de un significado de palabras, oraciones, y textos. Es especialmente compleja porque durante esa actividad, además, el lector debe mantener una actitud personal activa y afectiva, puesto que aporta sus conocimientos para interpretar la información, regula su atención, debe mantener su motivación, y generar predicciones y preguntas sobre lo que está leyendo.

En el proceso de lectura, según Fernando Cuetos, existirían cuatro procesos implicados. Digamos que cuando leemos hacemos cuatro cosas importantes:
• Recibimos la información a través de los sentidos, en este caso, de la vista. Estos son los procesos perceptivos.
• Accedemos a las palabras que tenemos almacenadas en nuestro “almacén de palabras” y les damos un significado. Son los procesos léxicos
• Organizamos esas palabras en frases y oraciones. A esto lo llamamos procesos sintácticos
• Accedemos finalmente al significado del mensaje global. Estos serían los procesos semánticos

Entonces… ¿Qué es la dislexia?

La dislexia es una dificultad en el aprendizaje de la lectoescritura, que puede estar causado por una combinación de déficit en el procesamiento fonológico, en el auditivo y/o visual. Es una dificultad en el aprendizaje, no una imposibilidad.

Los niños con dislexia presentan además una serie de dificultades asociadas todas ellas al hemisferio izquierdo: muchos de ellos presentan lateralidades mal definidas o cruzadas (normalmente evolutivas, es decir, terminan corrigiéndose), dificultades en la estructuración espacial, dificultades en el equilibrio, en la motricidad fina y gruesa, en la memoria a corto plazo, en la planificación, en el procesamiento general de la información, en las matemáticas…

Las causas de la dislexia no están muy claras. Se han encontrado evidencias contundentes sobre un componente genético hereditario. Un porcentaje muy elevado de niños con dificultades de tipo disléxico tiene al menos uno de los progenitores que ha padecido problemas similares.
Neurológicamente, la interpretación de la información y el procesamiento lingüístico están asociado al hemisferio izquierdo, en concreto al lóbulo temporal, frontal y parietal izquierdo. En esas áreas, se produce la mayor parte del procesamiento de funciones como el habla, la memoria, o el procesamiento sensorial. Tambien se procesa la lectura, aunque no sea su función principal (tan solo llevamos unos pocos miles de años leyendo) pero gracias a la plasticidad sináptica, se produce.

Parece ser que, en mientras el bebé se está gestando, durante el proceso de formación neuronal, hay un cierto grupo de neuronas y células gliales que no migran adecuadamente, formándose unos cúmulos llamados Ectopias. Esa incorrecta conexión no se manifestaría como tal si los humanos no hubiésemos desarrollado la lectoescritura, pero existiría igualmente y se seguiría manifestando en los otros síntomas que suelen acompañar a la dislexia, esto es, las dificultades en la coordinación, los problemas de orientación espacial, la afectación de la memoria, la dificultad en la secuenciación, las series, los ritmos…

¿Como identificarlo?

En los últimos años se habla de la dislexia como un síndrome que se manifiesta de múltiples formas. La mayoría de las personas con dislexia tienen una sintomatología común, pero no necesariamente acumulada. A modo de aproximación, presentan alguno de los siguientes síntomas:
1: En la lectura: confunden letras, cambian sílabas, repiten o suprimen o añaden letras o palabras, inventan palabras parecidas al leer (lexicalización), se saltan palabras, o renglones, carecen de ritmo o de entonación, pueden percibir movimientos en las palabras o en los renglones…
2: En la escritura: lo más común es la realización de omisiones, sustituciones, adiciones de letras o silabas, rotaciones de letras. Es más infrecuente la aparición de palabras en espejo. A esto se añade la presencia de disortografia (dificultades para la conservación y manejo de reglas ortográficas) y de caligrafía ilegible. Tienen dificultades para entender lo que escriben, y pueden no encontrar sus propios errores. Esto puede aparecen en escritura en copia, en dictado y en espontanea, siendo éste último caso donde aparece con mayor frecuencia.
3: En la coordinación motora: a menudo, sus etapas de gateo o de caminar son anteriores o posteriores a lo habitual o no gatean. Tienen dificultades para la coordinación fina y gruesa, coordinar dos acciones. Su equilibrio suele verse afectado, confunden derecha con izquierda, les cuesta representar la figura humana en el momento habitual. Son toscos en los juegos que exigen coordinación, y suelen ser tachados de “torpones”. A todo esto hay que añadir que suelen tener problemas para situarse en el espacio.

Existen marcadores tempranos.

Aunque es un trastorno que no se hace evidente hasta que no se inicia el aprendizaje de la lectura, existen una serie de «factores sospechosos» que, aunque no implicarían la posible aparición de una dislexia, habría que observar y seguir. Esto es importante, porque si bien no se diagnostica a edades tan tempranas, nos puede guiar para llevar un seguimiento o una intervención temprana de tipo preventivo. Algunos de esos marcadores, son:

o Desarrollo lento del vocabulario y retraso en el desarrollo del habla con dificultades para articular o pronunciar palabras.
o Retraso en el lenguaje
o Confusión de palabras que tienen una pronunciación similar.
o Dificultades expresivas.
o Se puede apreciar inmadurez en el conocimiento de las partes de su cuerpo. El niño confunde la localización de las partes corporales.
o Retraso para memorizar los números, el abecedario, los días de la semana, los colores y las formas.
o Las nociones espaciales y temporales están alteradas, y a menudo el niño confunde la derecha con la izquierda y no se orienta correctamente en el tiempo: no sabe los días de la semana y no tiene un noción clara de conceptos temporales como: ayer, hoy y mañana.
o Dificultad para seguir instrucciones y aprender rutinas.
o Falta de atención y aumento de la actividad e impulsividad.
o Torpeza al correr, saltar y brincar.
o Dificultad en el equilibrio estático y dinámico.
o Inmadurez a nivel de motricidad fina.
o Dificultad para abotonar y abrochar o subir un cierre o cremallera.
o Falta de control y manejo el lápiz y de las tijeras.
o Dominancia lateral.
o Lateralidad cruzada.
o Dificultades para identificar o diferenciar los sonidos .
o Historia familiar con dificultades en la lectoescritura.

Es muy importante, como han demostrado muchos estudios, una intervención temprana. La intervención específica en dislexia tiene resultados más positivos si se lleva a cabo antes de los 8 años. Habla con la profesora de tu hijo, y si observas cualquier cosa anómala o tienes dudas. no dejes de contactar con un especialista.

Fernando Calvo

Knossos Psicologos

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