Más de 800 personas han sido atendidas por CEAR en Leganés en los últimos 5 años. 

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado lleva más de 20 años trabajando en el municipio de Leganés, concretamente desde el año 2002. Desde entonces, la comisión forma, acompaña y acoge a 69 personas refugiadas y solicitantes de asilo que se encuentran residiendo en pisos tutelados de nuestra ciudad.

CEAR Madrid cuenta con un equipo de profesionales para llevar a cabo todo el acompañamiento social, jurídico, psicológico, de aprendizaje del idioma, formación y empleo, así como la gestión de actividades relacionadas con el ocio y tiempo libre para todas las personas solicitantes de protección internacional desde el primer momento de la acogida. Con ello se busca la integración total y la recuperación de la autonomía de la persona solicitante.

En este contexto hace tres años que se creó el proyecto ‘Con-viviendo el Municipio’ que se celebra en varias zonas, incluida Leganés. Según CEAR, consiste en impulsar un equipo vecinal donde las personas refugiadas y migrantes participan por igual con otras vecinas y vecinos y agentes clave del territorio, en aras de compartir inquietudes, poner en marcha un proyecto de sensibilización sobre la realidad migratoria. 

El idioma, la barrera para la mayoría

Para conocer más detalles sobre ‘Con-viviendo el Municipio’, hemos asistido a una sesión del proyecto. En una calurosa tarde de junio, una decena de personas de diferentes puntos del mundo acuden a una pequeña sala de la AVV San Nicasio par presentarse ante sus compañeros. “Aquí acuden de forma voluntaria, encuentran un hueco en el que conocer gente que les ayuda y vecinos en la misma situación que ellos”, nos explica la técnico responsable del grupo. Y es que estas jornadas no solo están abiertas a las personas refugiadas sino también a entidades y vecinos que quieran ayudar a crear lazos de convivencia.

Aunque algunos hablan y entienden el castellano, pronto sale a relucir la gran barrera que supone el idioma para otros. Uno de ellos no deja de lado el teléfono, pegado siempre a la oreja: es su forma de entender lo que está ocurriendo gracias a una app de traducción instantánea. Otros buscan apoyo al traduciéndose al francés. “Cada uno viene desde un país diferente, el idioma es complicado pero siempre conseguimos hacernos entender“, añade. 

Rápidamente se puede comprobar, cuando todos los presentes comienzan a realizar dinámicas de grupo en las que el lenguaje corporal es el gran protagonista. “La idea es que no tengan vergüenza entre ellos, creen lazos y se sientan arropados y a gusto”. Esto ha sido un gran apoyo para muchos de los refugiados que, a pesar de estar en un país totalmente nuevo, se animan a comprar, estudiar o relacionarse sin miedo.

Más de 800 personas en 5 años

“La COVID ha sido un duro golpe para ellos porque estaban en un país que no conocen, con un idioma que no conocen y en una situación totalmente nueva para todos”, explican las técnicos del CEAR, quien trabajaron para encontrar noticias provenientes del país de cada uno de ellos para explicar lo que estaba pasando. “El confinamiento paralizó mucho la integración de los recién llegados y retrasó a quienes ya estaban aquí. Cuando terminó, les daba miedo salir a la calle“, asegura una miembro de CEAR que colaboró en esta jornada y que señala que, gracias al trabajo de la Comisión “han vuelto a querer salir y convivir en sus barrios”.

“Dentro de su proceso de acogida es fundamental que desde la entidad busquemos nuevos proyectos y actividades que favorezcan su inclusión a largo plazo, potenciando el desarrollo personal y su relación con la comunidad. Se trata de proyectos locales enfocados en potenciar la dimensión comunitaria, la participación activa de la persona solicitante de protección internacional en otros ámbitos y espacios que van más allá del propio itinerario de acogida.”

— Responsable de comunicación de CEAR Madrid

Solo en los últimos 5 años, CEAR ha atendido en Leganés a más de 800 personas refugiadas. Además, CEAR está presente no solo en otros municipios de la Comunidad de Madrid como Móstoles, Getafe o Madrid, entre otros, sino también a través de sus delegaciones territoriales en Andalucía, Navarra, Euskadi, Cataluña, Valencia y Canarias.

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