ermita san cristobal de leganes
Ermita de San Cristobal. Foto: Aroa Díaz

El 10 de julio se celebra la festividad de San Cristóbal, patrón de los conductores. En Leganés se construyó una Ermita en su honor en el siglo XVI y su hermandad nació en 1954

Apartada y casi escondida, permanece en la Avenida de Fuenlabrada la Ermita de San Cristóbal. Un edificio del siglo XVI que fue en sus inicios uno de los más característicos y principales de la ciudad de Leganés, pero que el desarrollo urbanístico lo ha dejado en medio de una de las avenidas más transitadas en vehículo de la ciudad.

Ubicada a escasos metros de la parroquia de Nuestra señora de Butarque, el Ayuntamiento de Leganés data a la Ermita de San Cristóbal de 1579, tan solo 30 años más tarde de la construcción de la Parroquia. El edificio se sitúa en un parque edificado en dos alturas: en la más alta se ubica la capilla mientras en la segunda se sitúa un pequeño parque presidido por una fuente ornamental y una placa en la que figura el nombre de la ubicación. 

Antes se conocía como la ermita de la Soledad debido a su reducido espacio con el que cuenta la capilla principal y a que se encontraba la imagen de la Virgen de la Soledad que más tarde fue trasladada a la Ermita de Nuestra Señora Butarque. El hecho de que permanezca abierta al culto de forma casi ininterrumpida hace que sean muchos los que acuden a realizar sus oraciones en silencio. 

En honor al santo, desde 1954, año en el que se creó la Hermandad de San Cristóbal, Leganés organiza una procesión procesión por las calles de la ciudad presidida por la imagen del santo para posteriormente proceder a la bendición de los vehículos de la hermandad por parte del vario de la parroquia.

Quién fue San Cristóbal de Licia, mártir

Según la tradición cristiana, Cristóbal (portador de Cristo) era una hombre alto que no se conformaba con servir a cualquiera sino que su amo tenía que ser digno de él. Cristóbal entonces decidió ponerse al servicio del diablo, verdadero príncipe de este mundo, y buscó a un brujo que se lo presentará. Pero en el camino el brujo pasó junto a una Cruz, y temblando la evitó. Al preguntarle si temía las cruces, el brujo contestó que temía a quien había muerto en ella, lo mismo que temía el diablo.

Cristóbal decide entonces que ese hombre muerto en la Cruz será su amo. Se lanza a los caminos en su busca y termina por apostarse junto al vado de un río por donde pasan incontables viajeros a los que él lleva hasta la otra orilla a cambio de unas monedas. Nadie le da razón del hombre muerto en la cruz que aterroriza al Diablo hasta que un día llevó a un pequeño niño en hombros que, al acercarse a la otra orilla comenzó a pesarle demasiado pues se había convertido en Dios.

Cuenta la leyenda que, tras cruzar unas palabras con él, Cristóbal fue bautizado en Antioquía y se dirigió sin demora a predicar a Licia y a Samos. Allí fue encarcelado por el rey Dagón, que estaba a las órdenes del emperador Decio.

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