‘La hora de los cuentacuentos’; Sergio Pedroviejo Acedo

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"Esta ciudad necesita de grandes reformas estructurales si queremos que la transformación social sea real. Estas suelen ser procesos complejos y a largo plazo"

El pasado 26 de mayo se publicaron las candidaturas provisionales a las elecciones locales y autonómicas. Eso quiere decir que, salvo sorpresas, ya sabemos quiénes se disputarán el poder.

En Leganés, el pistoletazo de salida de esta precampaña lo dio Carlos Delgado con un acto tan novedoso que en los años ochenta del siglo pasado ya estaba pasado de moda, fue al notario. Todos los años, lo mismo. Sin embargo, en la matrix particular de periodistas y vecinos este acto, cuyo mayor beneficiario es el notario que se presta al paripé a cambio de la tarifa, es sinónimo de pulcritud y palabra. Ningún documento electoral es de carácter imperativo o instantáneamente ejecutivo. Si por casualidades de la historia, nuestro querido eterno aspirante a cacique perpetuo fuera elegido Alcalde e incumpliera las promesas allí firmadas, usted no tendría derecho a exigir ante un juez que cumpliera el documento firmado y anunciado a bombo y platillo. Ni tan siquiera si es alguna de las medidas repetidas de los anteriores comicios. Siento desilusionaros, pero sepan que el rey va desnudo. Es lo que tiene tener de referente político a Revilla, puedes quedarte en cómo come anchoas, o puedes preguntarte por qué el dinero para las carreteras obliga a dimitir a su Consejero de Obras Públicas.

En este ambiente histriónico-festivo vemos promesas muy raras. Pero, quizás pretender hacer test genéticos a las heces de los perros para tratar multar al amante de los animales que no le apetecía recoger la boñiga debería hacer sentir a Miguel Ángel Recuenco la necesidad de imitar a los avestruces y esconderse hasta el 29 de mayo. Los problemas del Partido Popular con la innovación y las herramientas tecnológicas son conocidos, afortunadamente la Comisión ha dejado ese asunto en manos de los liberales europeos.

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Sin embargo, si nos detenemos un momento a escuchar sus diagnósticos, da igual el partido, destaca porque son bastante parecidos. Leganés es una ciudad envejecida, sin un motor dinamizador con demasiado peso social y donde los grandes proyectos de inversión pública parecen cosa del pasado. Ante esto, a lo largo de la campaña se prometen que con pequeños arreglos allí y allá la ciudad mejoraría significativamente. No es así.

Esta ciudad necesita de grandes reformas estructurales si queremos que la transformación social sea real. Estas suelen ser procesos complejos y a largo plazo, que requieren de una planificación, una ejecución cuidadosa y una evaluación rigurosa para que el proceso de retroalimentación permita una constante mejora de las mismas.

Entre estos grandes asuntos sin resolver, que son los que producen cambios reales en la sociedad, apenas se habla de la alta tasa de abandono escolar que padece Leganés. Cada año, el índice de jóvenes entre 17 y 24 años que abandona sus estudios supera con creces el 15%, especialmente, es dramático entre los chicos. Y es que, los políticos sacamos pecho de la Universidad Carlos III y cómo tiene dos campus aquí, pero olvidamos que entre sus estudiantes, los pepineros somos bastante exóticos.

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En estas elecciones los liberales deberíamos ser esa formación política que nuestra ciudad necesita. Deberíamos continuar ofertando una opción que trabaje por la implementación paulatina de reformas estructurales. Ese es nuestro espacio político, que aunque sea menor que en otras ocasiones, sigue siendo necesario.

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