Ángel Ropero aterriza en la Biblioteca Central con su nueva novela sobre los orígenes de Sarah Jones, la arqueóloga espacial creada por este escritor de Leganés. Una historia ágil y divertida que mezcla aventura, humor y representación para mostrar nuevas realidades a través de la ciencia ficción juvenil.
¿Qué nos vamos a encontrar en ‘Primer vuelo: Una aventura de Sarah Jones’?
Es una novela juvenil de aventuras, con intriga y mucho humor.
Es una historia de orígenes de la protagonista de mi primera novela, Sarah Jones. Viajamos a su adolescencia donde va a una academia militar para aprender a pilotar y descubre que lo de los militares no va con ella.
En esta novela conocemos a una Sarah Jones que con 16 años ya es toda una aventurera.
Sí. Siempre la he querido llevar como aventurera pero más pacifista. Son novelas de acción y aventuras pero he querido abstraer la violencia gratuita de la aventura.

Vemos que hay toques de humor con las notas a pie de página
He querido hacer un homenaje al mundo disco y Terry Pratchett haciendo notas al pie. Con esto el narrador comenta la trama y el mundo en el que ocurre la acción. En algunos casos amplía el lore del mundo pero casi todo son chascarrillos metiéndose con los personajes… Como lector me gusta mucho mezclar el humor y la aventura. Me han permitido ser serio y reírme de mi propio invento.
¿Por qué remontarse a los orígenes de Sarah Jones?
‘El corazón del dragón’ funcionó muy bien en el público juvenil así que me propuse remontarme a esta adolescencia para poder contar cosas que te pasan con esa edad. También me ayuda para contar quiénes son Tom y Max que son sus compañeros.
Es un libro muy ligero de leer
Hay una historia curiosa. Mi editorial no solo lanza libros sino también juegos de rol, novela corta o librojuegos estilo ‘Elige tu propia aventura’, y algunas de sus sagas se mueven en todos los formatos. Me gustaba la idea y me propuse hacer un librojuego pero cuando lo terminé y se lo enseñó a mi editor me quedó muy corto.
Me centré tanto en construir el mundo, describir los personajes y hacer la narrativa, que me quedó una novela corta, así que quité las elecciones. Queda pendiente el librojuego.
Has hecho microrrelato, novela corta… ¿dónde te sientes más cómodo?
Siempre he sido un escritor muy conciso. Por eso me gusta el relato corto y es lo que más he escrito. En este caso intenté forzarme a todo lo contrario pero sigue siendo un libro corto. Lo mío es el relato/novela corta.
Se pueden hacer cosas muy chulas pero tienes que darle muchas vueltas a lo que quieres contar. Tienes que obligarte a encajarte a lo que el género te pide. Yo lo hacía en Twitter y me limitaba a los 280 caracteres, lo que me obligaba a trabajarlo. Pero el relato tiene menos imposición.
De hecho, ‘El corazón del dragón’ nace a raíz de hacer relatos cortos.
¿Cómo se convierten relatos en una novela?
En 2018 decidí participar en el reto de Nanowrimo para escribir una novela corta en el mes de noviembre, pero yo quise hacer microrrelatos. En el primero nació Sarah Jones, me gustó, hice varios y me gustaron tanto que los uní, escribí el prólogo, el epílogo, y antes de pandemia tuve la intención de enviarlo a una editorial, pero hace poco descubrí que no lo llegué a enviar. Luego en el Festival de Fantasía de Fuenlabrada conocí a mi editor, le mandé el borrador y le gustó tanto que le dio el visto bueno.
¿Habrá saga completa?
‘El corazón del dragón’ iba a ser un relato suelto pero me gustó el personaje para desarrollarlo más. Mi objetivo no es hacer una saga cronológica, sino muchas historias en diferentes momentos vitales de Sarah Jones.
Hay varias que me rondan ya la cabeza como hacer que se encuentre con una nave llena de un arte haciendo paralelismos con el expolio nazi o también explorar el tema de la Inteligencia Artificial. Mi idea es ir a aventuras independientes y poder jugar con los saltos temporales.
Para despedirnos: tú como periodista, ¿cuál es la pregunta que te gustaría que te hicieran y se queda siempre en el tintero?

Mira, siempre se queda la importancia de la representación. Como novela juvenil siempre quieres decirle a los chavales cosas sin parecer muy dogmático, y una de las cosas que quise fue introducir el lenguaje no binario. Lo vi en varios libros que me gustaron como en El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, de Becky Chambers, y aquí he metido a unos alienígenas que no tienen género ni a nivel físico ni social.
Y también lo llevo con uno de los personajes que tiene una discapacidad física, llevando una muleta. Lo he intentado hacer de la forma más respetuosa posible hablando con gente que me pudiera guiar.
Adaptarse a escribir de esta manera, igual que acostumbrarse a ver otras realidades, no siempre es fácil. Considero que es muy interesante que se utilice la fantasía y la ciencia ficción para facilitar acercarse a determinadas realidades.



