Centros sin cuarto de baño, sin personal de limpieza o con techos a punto de desprenderse. Este es el estado de algunos de los institutos de la Comunidad de Madrid cuyo alumnado ha salido hoy en protesta por las calles de Leganés: «¿Cómo se supone que vamos a estudiar para los exámenes que marcan el futuro de nuestra vida en estas condiciones?».
Durante la jornada de este jueves, más de cuarenta centros de educación secundaria han convocado una huelga en las aulas. El motivo: llamar la atención de la situación que están viviendo los alumnos, y reclamar una mayor financiación por parte de la Comunidad de Madrid. «Basta ya. Basta ya de tanto desprecio, ¿dónde está el dinero público?», ha sentenciado Coral Latorre, secretaria general del Sindicato de Estudiantes.

La situación es crítica en algunos centros. El IES Rayuela de Móstoles lleva ocho meses sin personal no docente, es decir, vedeles, seguridad y limpieza. Otros, cuentan con grietas severas en los techos o con cuartos de baño clausurados por la falta de mantenimiento. La mayoría, sin financiación para elementos tan básicos como papel higiénico.
Por todo esto, han convocado una marcha que ha comenzado en Plaza España de Leganés y ha recorrido la calle La Fuente, Avenida de Fuenlabrada, Avenida Doctor Martin Vegue y Avenida Gibraltar hasta llegar a la calle Maestro, frente a la sede de la DAT Sur, la dirección de área que gestiona los recursos educativos de la Comunidad de Madrid.
«No vamos a aguantar más desprecios. Por ser jóvenes, estudiantes y obreros no somos ciudadanos de segunda», sentenciaban en uno de los manifiestos leídos en el trayecto.

La movilización ha dejado una imagen clara en las calles de Leganés: una generación que ya no quiere esperar a que otros hablen por ella. Entre pancartas, consignas y testimonios duros sobre el estado real de sus institutos, los estudiantes han convertido la protesta en algo más que una marcha puntual.
No se trata solo de goteras o baños cerrados, sino del futuro de miles de jóvenes que sienten que estudiar en condiciones dignas se ha convertido en una reivindicación básica.



