El terremoto político de Móstoles resuena en Leganés. El Pleno del Ayuntamiento de Leganés ha reprobado al alcalde, Miguel Ángel Recuenco (PP), por acudir al Pleno de Móstoles para mostrar respaldo institucional a su alcalde, investigado tras la denuncia de una concejala de su propio equipo por presunto acoso laboral y sexual.
La reprobación salió adelante con el apoyo de la mayoría de la Corporación en una sesión especialmente tensa. La oposición considera que el regidor utilizó su condición de alcalde de Leganés para apoyar públicamente a un compañero de partido señalado por hechos graves. El propio Recuenco defendió su decisión y aseguró sentirse “muy orgulloso” de su partido.
“Muy orgulloso”
Durante su intervención, el alcalde recordó que no se ha pronunciado sobre el fondo del asunto ya que no dispone de más información que la publicada en prensa: «lo que me pide el cuerpo es tener prudencia». «Lo que les interesa es hacer un circo y en el PP no estamos para circos», reiteraba en varias ocasiones, recordando el caso vivido en Leganemos cuando formaban parte del Gobierno.
Sin embargo, el momento más polémico llegó cuando aseguró sentirse orgulloso de representar al PP y lanzó una crítica a quienes “se sientan en el Congreso con los herederos de ETA”, una referencia que encendió aún más el debate en el salón de plenos de Leganés.
Por su parte, Carlos Delgado (ULEG), su socio en el Gobierno de Leganés, apeló a la presunción de inocencia como “un derecho humano” y consideró injusto convertir el debate en una valoración sobre las intenciones del alcalde en Móstoles, cuando este no se había pronunciado.

La oposición habla de “irresponsabilidad” y pide dimisiones
Desde el PSOE, Sara Oviedo calificó la presencia del alcalde en Móstoles como “una acción políticamente irresponsable en contra del principio de defensa de las víctimas”. De hecho, le criticaba que «para ser prudente, fue a Móstoles. ¿Pasaba por allí?». Por su parte, el secretario general socialista, Miguel Recuenco Pérez, fue más allá afirmando que el alcalde “ha cruzado una línea que nunca debió traspasar” y defendió que la prudencia institucional pasa por “respetar a la víctima y dejar actuar a la justicia”.
Más Madrid fue aún más duro. Victoria García sostuvo que, con este gesto, el alcalde “arrastra a toda la institución que representa” y le acusó de haber fallado en la protección de la víctima, denunciando un “cierre de filas en torno al denunciado”. Incluso exigió su dimisión por “elegir el lado equivocado”.
Por otro lado, el alcalde señaló lo mal que lo pasó en ese Pleno la familia del denunciado, algo que fue afeado por la oposición: «No le he oído hablar de la víctima y lo mal que lo está pasando«, recriminaba Victoria García (Más Madrid).
Una fractura política que deja huella
La reprobación no tiene consecuencias legales inmediatas, pero sí un impacto político. El debate ha puesto sobre la mesa una cuestión incómoda para Leganés: las consecuencias políticas en el Gobierno por un gesto de partido.
Para la oposición, un alcalde representa a toda la ciudad y no puede confundir respaldo personal con apoyo institucional. Para el regidor, su presencia fue un gesto de prudencia y coherencia política. El Pleno, sin embargo, dejó claro que la mayoría no comparte esa interpretación.



